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Ceuta sufre una crisis sin precedentes por la avalancha de inmigrantes llegados de forma irregular. Muchos ceutíes viven preocupados y el presidente de Ceuta pidió ayuda a España. Entre 5.000 y 7.000 inmigrantes nadaron desde Marruecos a Ceuta, la mayoría hombres y menores. Esta gente representa el 7 % de los residentes. Hay gente preocupada y los que pueden se quedan en casa. Muchos comercios han cerrado por miedo a saqueos, incluso algunos tienen miedo y no han querido llevar a sus hijos a los colegios. También se suspendió temporalmente la campaña de vacunación. No tengo ninguna duda de que España debe de ser solidaria, tener en cuenta los aspectos humanitarios y respetar los derechos humanos pero este hecho es inadmisible a todas luces, ya que además resulta ser un efecto llamada, pues acarrea otros problemas: inseguridad, robos y expolios. Esta gente tiene que comer, beber, alimentarse, sanearse y vestirse. Pero lo más grave son las medidas sanitarias que todavía debemos respetar en nuestro país, cuando esta gente está merodeando por las calles de la ciudad sin disponer de ningún tipo de protección, ignorando si están sanos o infectados por el coronavius.