TW
1

Las bibliotecas se llenan de estudiantes que buscan un espacio donde refugiarse en libros y apuntes. Hay nervios y tensión en el ambiente. Son los días previos a la selectividad, esos exámenes donde tantos jóvenes se juegan su futuro. Siempre he pensado que nos obligan a escoger demasiado pronto. En tercero de ESO ya tienes que escoger el tipo de Matemáticas que vas a cursar. En el Bachillerato, los caminos se concentran y concretan. Toca hacer elecciones importantes. Está claro que elegir es un acto de libertad. Sin embargo, cada elección que hacemos en nuestra vida nos obliga a dejar muchas opciones de lado. Al optar por un camino, eliminamos automáticamente los infinitos caminos que podríamos recorrer. Ejercer la libertad tiene un precio: cada ganancia implica diferentes renuncias. Quizás deberíamos tener cierto grado de madurez para inclinarnos por una opción que nos marcará para siempre.

Quiero decir: ¿está un adolescente hoy preparado para decidir qué carrera va a estudiar? ¿Tiene el conocimiento suficiente de la sociedad en que le ha tocado vivir? ¿Tiene sobretodo un grado real de saber de sus propios gustos, deseos o inclinaciones? Es probable que algunos lo sepan desde siempre. Hay personas que sienten la vocación de lo que serán desde muy niños. La gran mayoría anda despistada, con la sensación de ir perdida por el mundo.

Estudiar una carrera o aprender un oficio es iniciar un viaje, probablemente lleno de sorpresas, descubrimientos y hallazgos. Los viajes son apasionantes pero no podemos señalar un punto cualquiera en el globo terráqueo antes de coger un avión. Necesitamos información, pero también dosis de entusiasmo. Si quieres recorrer África, no te equivoques viajando al Polo Norte. Es probable que ni tu equipaje ni tu entusiasmo sean los adecuados. Si eres un humanista, no te matricules en Ciencias Exactas. Si eres un médico de raza, no se te ha perdido nada en Arquitectura.

Son jóvenes y tienen que escoger. Su elección viene determinada por las propias inquietudes y capacidades, por un expediente académico y por la combinación de azar y preparación que es la nota de la selectividad. Calma. Nadie nos dijo nunca que construirnos a nosotros mismos sea fácil.