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Nuestra autoridades sanitarias lamentan que un porcentaje, próximo al 10 %, de ciudadanos llamados a vacunarse contra lo que ya saben, no acude a la cita. Y es que en España, ciudadanos y autoridades somos así, algo remolones unos, y cortos a la hora de incitar a la vacunación los otros. Fijémonos en los norteamericanos, que en esto de invitar al consumo son muy buenos.

En Nueva York, las diferencias que separan al gobernador Andrew Cuomo y al alcalde Bill de Blasio , han encontrado en la vacunación un nuevo escenario de disputa. De Blasio, ofrece entradas, gratuitas, para disfrutar del zoo del Bronx, mientras Cuomo brinda acceso a los partidos de béisbol de los Yankees y los Mets. Sin salir del Estado de Nueva York, en Buffalo, se llama a la vacunación merced a una irresistible fórmula: ‘Inyección y cerveza’; que los pinchazos con malta son menos. Pero quizás el que ha llegado más lejos es el gobernador de Ohio, Mike DeWine , quien a partir del día 26 organizará un sorteo de lotería semanal en los que algún ciudadano vacunado tendrá la posibilidad de ganar un millón de dólares. Por audacias como estas USA ha llegado a mandar en el planeta. Claro que aquí, también podríamos echarle imaginación a la hora de incentivar la vacunación.

Estaría bien montar unas apuestas relativas al tiempo que tardará Iglesias en dejarse crecer el cabello, o cuánto tiempo pasará antes de que Ayuso y Casado se tiren los trastos, o lo que habrá que esperar hasta que Abascal decida trabajar por vez primera en su vida, o hasta que punto tendremos que sufrir el insufrible lenguaje de posgraduado de Sánchez , o...