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Después de las elecciones madrileñas queda bastante claro que el pueblo vota por simpatías más que con cerebro. España tiene presidencias autonómicas de personajes más cerca del ridículo que de la seriedad. La última en aparecer ha sido la castiza madrileña que puede romperse cuando habla, aunque las suelte cuadradas. Se sabe que Madrid es fortín del más corrosivo conservadurismo español y evidente también que al pueblo madrileño le va la verbena y el chotis.

Esta vez han votado a Isabel Díaz Ayuso y antes fue Esperanza Aguirre , no las hay ni más típicas ni más tópicas. Ahí está la grandeza de la democracia, la mayoría gana y hay poco más que decir. La tierra clásica del honor es también la del caciquismo deshonroso y del despista popular. Revilla es otro presidente peculiar que los cántabros votaron, un egocéntrico al que le encanta aparecer en las televisiones y publicitar las anchoas de Santander. Miguel Ángel Revilla parece más un personaje de La escopeta nacional que un político sensato, pero los de allí le votaron y votado está.

En Baleares tenemos una mallorquina de los pies a la cabeza –la mujer mallorquina se distingue por la esencia antropológica, una política horripilante para los conservadores y demasiado prudente para los progresistas. España, tremendamente torera, prefiere hombres asnos a mujeres listas, sólo cuatro ocupan actualmente presidencias autonómicas: Concepción Andreu en La Rioja, Isabel Díaz Ayuso en Madrid, María Victoria Chivite en Navarra y nuestra Francina Armengol en las Islas del no pensar. Cuatro mujeres frente a trece hombres y ¡Viva la tan cacareada igualdad! Bien, vuelvo al hilo de mi parlamento: decía que algunos se hacen populares fuera de sus territorios y otros pasan porque el que no sabe no vale. Creo que de las tres destacadas la presidenta Armengol es la más discreta y esto no es malo en los tiempos que corren.

La función del teatro es convertir las palabras en posturas, la función del político es convertir las palabras en hechos. No importa el nivel de las payasadas presidenciales si tienen en cuenta que tan respetables son los guapos como los feos. Atiendan, ¿quién es Gustavo Adolfo Matos Expósito ?