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El historiador sineuer Rafel Cifre Romero está recuperando la memoria de los baleares internados en los campos de reeducación soviéticos, los llamados gulags. Exmiembros de la División Azul pero también republicanos que sufrieron las delirantes persecuciones políticas del estalinismo en los años cuarenta. Cifre está terminando un trabajo muy necesario, sobre todo por lo novedoso, que nos hará recordar que el peligro totalitarista no sólo nos viene por la derecha.

Un ejemplo es la historia del menorquín Arturo Fernández Prieto, un piloto de caza del bando republicano que fue enviado a la URSS para culminar su formación en los últimos meses de la Guerra Civil. Quería luchar contra el fascismo y al final se enfrentó a otro tipo de totalitarismo. La victoria de Franco le sorprendió en tierras soviéticas y cometió el error de solicitar salir del país. Al recibir el rechazo, realizó gestiones con varias embajadas extranjeras y aquello fue suficiente para que el sanguinario servicio secreto soviético lo tachara de traidor a la causa comunista. Fue detenido por el NKVD (futuro KGB) e internado en varios campos donde sufrió trabajos forzados y toda clase de penurias durante casi 15 años.

Se calcula que en Rusia hubo más de 400 gulags que reprimieron a millones de personas. Entre sus prisioneros se podían encontrar tanto a los nazis y fascistas vencidos en la II Guerra Mundial como a presos comunes y antifascistas disidentes de la dictadura estalinista. En el bloque de estos últimos Cifre tiene identificados por ahora a tres baleares. Algunos tuvieron que esperar hasta la muerte de Stalin en 1953 para obtener la libertad.

El origen de su investigación está en su anterior trabajo sobre las verdaderas motivaciones que llevaron a baleares a luchar en la División Azul, el contingente de voluntarios que envió Franco a Hitler en su invasión de la URSS, concretamente al cerco de Leningrado. El libro se llama División: Vivencias de mallorquines alistados en la División Azul 1941-1944 . En el transcurso de aquella investigación observó que los que cayeron prisioneros compartieron cautiverio en los gulags con republicanos españoles. Aquel hecho llamó su atención y decidió investigarlo para saber si había también antifascistas de las Islas.

Cifre afirma que es un tema olvidado y silenciado: «No ha interesado airear el tema debido a la gran injusticia que se cometió con aquellos demócratas leales. Fueron luchadores por la República que en diferentes etapas fueron víctimas de los totalitarismos y a los que no se les ha reconocido. Merecen ser homenajeados y recuperada su memoria». Ojalá sea así y perdamos los remilgos a recordar que durante el siglo XX la lucha por la libertad se jugó en varios frentes.