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Resulta fácil asaltar la propiedad de cualquiera de nosotros y difícil recuperarla si el asalto ha generado una okupación , de las que se enfatizan escribiéndolas con k de kilo. Situación con la que el sistema jurídico de nuestro Estado se muestra ineficaz. Es un movimiento que en su última hornada se dio en UK, como fenómeno social asociado al movimiento hippie de los años 60, con el nombre de Squatter . En nuestro caso, responde a un planteamiento ideológico de la extrema izquierda antisistema; que desprecia la propiedad privada ajena, (la propia es otra cosa) con una praxis que pone en un brete al Estado. Porque si cuando este, a través de sus instituciones tiene que defendernos no lo hace, pierde todo su sentido y legitimidad.

Históricamente el Estado ha sido estimado como la mejor organización que puede darse a sí misma una sociedad, y el mejor medio de defensa contra agresiones de todo tipo. Por eso si el Estado no cumple con su función cuando tiene lugar la okupación , y no digamos si cuando ocurre se coloca de parte del asaltante u ‘okupante’, como a menudo ocurre, que interpreta las leyes y las situaciones a favor de este; cuando esto sucede, cuando el Estado le falla al ciudadano de un modo tan estrepitoso, la pregunta a formularse es: ¿por qué pagamos –seguimos pagando– impuestos? No tiene ningún sentido que la Constitución reconozca la propiedad privada, y que, en la práctica, sin embargo, resulte tan frágil y escasa, si no nula, la tutela prestada a la más protegida de las propiedades, como es la inmobiliaria. Pues, en este caso, queda tan indefensa que basta penetrar en un inmueble, a plena luz del día, instalarse en él y echarle mucha cara. De entrada, la ventaja la otorgan las instituciones públicas al advenedizo ‘okupante’. En cambio, quien ve su propiedad asaltada, a pesar del abandono del Estado, no puede ejercer legítimamente la autotutela. Lo que no es lógico, sino abracadabrante que el Gobierno, ante tal problema no se proponga resolver en serio esta lacerante situación, en vez de reírle las gracias a los antisistema… Pero claro… Insólitamente gobierna con ellos…