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Por cuestiones estrictamente madrileñas que no vale la pena comentar, la salida del vicepresidente Iglesias del Gobierno a fin de salvar Madrid de la pérfida Ayuso provocó un vacío en el Ejecutivo, y debido tal vez al principio de Arquímedes , o a que todo vacío de poder debe llenarse, impulsó hacía arriba a la señora Ione Belarra que estaba por allí de portavoz adjunta de Podemos en el Congreso, y que de pronto se vio convertida en nueva ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030. En fin, que así de sopetón tenemos nueva ministra, y la obligación informativa de presentarla. Navarra como su nombra indica, de la señora Belarra, psicóloga, técnica en integración social, educadora y activista, muy activa, no sabíamos nada salvo que es muy amiga de la pareja ministerial Iglesias-Montero , a los que incluso se parece físicamente de la melena a los pies. A ambos, queremos decir. Luego nos enteramos de que esta ministra psicóloga es también una dura negociadora, de paciencia infinita, y que antes de estrenarse en el cargo, como es costumbre del sector izquierdista del Gobierno, ya tuvo una refriega tuitera con Margarita Robles , la ministra más valorada y aplaudida por la derecha. Lo que se llama en deportes de contacto coger la posición, y defenderla con el cuerpo. Técnicas que esta curtida diputada de UP domina perfectamente, lo que nos hace pensar que cuando su antecesor Iglesias aseguró que gestionaría el Ministerio mucho mejor que él, igual sabía lo que decía. Por no hablar de la enorme falta que hacía una psicóloga negociadora en el Gobierno; si nada funciona sin psicólogos, figúrense un Gobierno de suyo conflictivo. Menos politólogos y más psicólogos debería ser nuestro lema. El presidente Sánchez recibió a Belarra sacando pecho. Tenemos el Gobierno más feminista del mundo, se jactó.