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En la expresión ‘al pie de la letra’, que significa literalmente, exactamente, y de la que son devotos abogados, jueces, banqueros y no pocos políticos convencidos de que ellos siempre llaman al pan, pan, y al vino, vino, sin pelos en la lengua, la palabra pie hay que entenderla en sentido figurado, ya que las letras no tienen pies. Si los tuvieran, huirían horrorizadas ante los plúmbeos fárragos de los contratos legales, que al igual que el lenguaje oficial, los legajos judiciales y los discursos de ciertos políticos, intenten evitar por todos los medios (lingüísticos o no) que haya espacios interpretables, o frases en sentido figurado, a fin de que todo se entienda, cómo no, al pie de la letra. Literalmente. Batalla inútil, por supuesto. Siempre habrá alguien que lo entienda (o simule entenderlo) más al pie de la letra todavía, con más exactitud, y en consecuencia, no haya entendido nada. En las redes sociales pasa mucho, y de ahí sus continuas escabechinas. El problema del sentido figurado, muy dependiente del contexto (metáforas, connotaciones, etc.), es que si a mucha gente le cuesta pillar el sentido literal, figúrense el figurado. Por no hablar del dogma político, bastante tenebroso, de que si quieres joder a alguien, tómalo al pie de la letra. A todos nos viene grande el lenguaje, un invento muy por encima de nuestras posibilidades, y como en la actualidad hay que simplificarlo todo, no es raro que el sentido figurado intente ser abolido en ciertos ámbitos (economía, política, leyes, temas de género), mientras que en otros (teología, publicidad, ideologías) cada cual se figura lo que quiere. Dado que total, sentido lo que se dice sentido, tampoco tienen. Sólo contexto. He oído a escritores lamentar que hoy en día todo tiene que ser literal, salvo la literatura, donde nada lo es. Sí, pero no. Porque como los adalides de la literalidad y la corrección política (del pan y el vino), que abominan del sentido figurado y no digamos del doble sentido, a la vez están obligados a construir un relato (el puto relato, en sentido figurado), pues por ahí se les va el santo al cielo. Batalla inútil, decía. O es figurado, o no es sentido. Las letras no tienen pies.