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Mallorca está cada vez más ligada a la industria del cine, como lo demuestra la permanencia en el tiempo y el éxito del Atlàntida Mallorca Film Fest. El que empezó siendo un discreto evento a través de Internet se ha consolidado como uno de los diez grandes acontecimientos del Séptimo Arte de España. Y todo eso, en apenas once años. Esta iniciativa del joven entusiasta Jaume Ripoll, uno de los tres fundadores de la plataforma Filmin, cuenta incluso con el apoyo de la Casa Real. La presencia de la reina Letizia en el festival es la mejor prueba de que se está haciendo un trabajo serio, profesional y de mucho alcance.

El mejor lugar para rodar.

Porque, ciertamente, el Atlàntida Film Fest trasciende del interés de los cinéfilos. Su objetivo no se limita a proyectar y comentar películas europeas, en su mayoría de calidad no comercial. El festival pretende dar a conocer al exterior la afición que existe en la Isla por el cine; promocionar su industria, altamente especializada en rodajes; y recordar las posibilidades del paisaje mallorquín como un plató excepcional. Algo que ya se vio en films históricos como ‘Jack el Negro’, ‘Bahía de Palma’, ‘El Verdugo’, ‘Bearn’ o, más recientemente, ‘Bert’, ‘El Mar’ o ‘Cloud Atlas’, entre muchos otros.

Engrandecer la imagen de la Isla.

Pero detrás de la industria y su promoción existe otro componente ineludible: el turismo. El Atlàntida Film Fest presenta Mallorca como una Isla moderna, con una sociedad que sabe interactuar con las tendencias del momento, capaz de atraer celebridades. Hay mucho más que sol y playas donde relajarse, o conocimientos históricos en los monumentos milenarios. El festival facilita que el visitante, el turista, comprenda que está ante una sociedad que vive y se interesa por la cultura. Por esa razón, es loable el apoyo decidido que las instituciones prestan a esta iniciativa, que eleva la categoría humana y cultural de la sociedad mallorquina.