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La propuesta de oficializar un salvoconducto para que las personas vacunadas puedan acceder a eventos culturales y deportivos, tal y como pretende el Govern, está en la misma línea que otras autonomías, como Galicia, y países de la Unión Europea, serían los casos de Francia e Italia. Se trata, en definitiva, de establecer canales que ofrezcan garantías a organizadores y público de que se ofrecen entornos con un elevado margen de seguridad frente a la COVID. La iniciativa debe contar con la pertinente autorización del Ministerio de Sanidad, que todavía no se ha pronunciado al respecto.

La salud como prioridad.

Es más que probable que un pasaporte de estas particularidades pueda generar algunas dudas jurídicas, desde la Unión Europea siempre se han manifestado reticentes respecto a una medida de estas características por lo que significa de intromisión en la intimidad. Sin embargo, es preciso insistir en la situación excepcional en todos los ámbitos generada por la pandemia. Disponer de un documento público que avale que su titular tiene las pautas de vacunación completadas permitiría ampliar la oferta de eventos, pero también abriría las opciones a otro tipo de encuentros, como podría ser en bares y restaurantes con la seguridad sanitaria garantizada.

Sensibilidad institucional.

Balears queda a expensas de la decisión del Estado sobre el ámbito de aplicación de este documento sanitario, que resulta esencial para poner en marcha buena parte de una oferta especialmente castigada por las restricciones: el ocio, la cultura y la restauración. Resulta obvio destacar la trascendencia que tiene para el conjunto de las Islas desbloquear cuanto antes esta cuestión, en especial en unos momentos tan delicados de la temporada turística, en los que es básico poder ofrecer un plus diferencial respecto a otros destinos, tanto dentro como fuera de nuestro propio país.