La historiografía europea asume como motivo tradicional la representación del dragón como bestia sobrenatural que encarna la perfidia y la maldad. Sus representaciones abarcan más de mil años, desde la época medieval hasta los artistas modernos, el ámbito digital y el cine. | Pretty Sleepy Art

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La espectacularidad de estas criaturas ha conmovido las mentes y la imaginación, en el pasado y también ahora. Los dragones nunca pasan de moda, aunque resulta fácil afirmarlo mientras se emite una serie con millones de espectadores en todo el mundo como La casa del dragón y su interés refulge. Si hablamos de dragones en Mallorca debemos ir a parar a los callejones vacíos y las encrucijadas desiertas en la noche de Palma. Allí precisamente se fraguó una de las historias que hoy traemos a colación, cuando un valiente caballero se enfrentó a una temible bestia y le dio muerte. Hoy descubriremos qué hay de leyenda y qué de cierto en el Drac de na Coca.

La historiografía europea asume como motivo tradicional la representación del dragón como bestia de origen sobrenatural que encarna, en general, valores negativos asociados con la perfidia y la maldad, una visión netamente distinta a la que se tiene en Oriente. En China, por ejemplo, se le concede el grado de criatura mística poderosa y virtuosa, relacionada tanto con la naturaleza como con el poder de los hombres y las dinastías milenarias. En nuestro universo cultural conocemos mejor la historia de Sant Jordi, cuyas representaciones enfrentando a una gran bestia con aspecto draconiano son recurrentes en buena parte de la Europa cristiana desde la edad media. La luz purificadora del santo como eterno antagonista de la fiera que nace y vive en la oscuridad.

Un lugar de cuento para ser habitado por estas criaturas, en caso de existir, podría ser la Dragonera. El término cuenta con distintas acepciones sugerentes en el Diccionari català-valencià-balear, empezando por «cau o forat on s'amaguen dragons» o sencillamente el «lloc on abunden els dragons». También designa el popular «illot situat prop de la ribera d'Andratx» y recoge una canción tradicional, popular en el momento de edición del diccionario: «al·lotes de Capdepera, | si voleu anar a Ciutat, | passau per Sa Dragonera | i hi sereu més aviat».

La isla se alza en mitad del mar frente a la costa de Sant Elm. Foto: Jürgen Domeier.

Curiosamente la Dragonera ya se llamaba así en tiempos de Jaume I tal y como consta en las crónicas coetáneas, donde el propio monarca escribe «aquel puig hauia nom la Dragonera, e no's tenia ab la terra ferma de Maylorques»; o «veem les muntanyes de Mallorques e la Dragonera» en palabras de su sucesor, Pere IV. En Palma contamos bien a mano con un 'primo hermano' de los dragones: la víbria. Se trata de una bestia mítica creada por el imaginario colectivo, curiosamente fraguada a partir de motivos femeninos y tradicionalmente asociada a la corona catalanoaragonesa.

Uno de los dragones que aparecen en la superproducción de moda. Foto: R.C.
Una de las víbrias que amenizan los 'correfocs' en las tierras de habla catalana. Foto: Agrupació del Bestiari Festiu i Popular de Catalunya.
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Algunos sabrán que la víbria –y no un murciélago como muchas personas creen equivocadamente– es en verdad el auténtico motivo que decora el escudo oficial del Ajuntament de Palma. También el de València. De esta figura del imaginario popular ya hablamos con mayor profundidad en este otro artículo, y curiosamente en Ciutat de Mallorca encontramos la leyenda de un caballero que derrotó a todo un dragón para regalárselo como prenda a su amada.

La leyenda la narra de su puño y letra por motivos que más tarde se aclararán la Federació de dimonis, diables i bèsties de foc de les Illes Balears.

Entre moltes altres llegendes, una de les més èpiques és la del Drac de na Coca. A Palma, devers l'any 1776, es va començar a murmurar que per la part de la Portella, els vespres, sortia un gran drac. Veïnats de la Catedral asseguraven que sentien renous estranys i inquietants durant la nit. Llavors, es va començar a dir que hi havia infants que havien estat devorats per una bèstia terrible. Finalment, al diabòlic drac l'havien vist al carrer de Can Clapers. Una nit el noble cavaller Bartomeu Coc, quan es dirigia a casa de la seva promesa pel carrer de la Portella, va sentir un renou estrany. A través de la dèbil claror que emetia un fanal d'una fornícula del carrer, va intuir la figura del temut rèptil, que estava disposat a envestir-lo. El noble Coc desembeinà l'espasa i amb un cop sec donà mort a la bèstia. El drac que havia amargat la vida al veïnatge resultà ser un cocodril, que no se sap com havia arribat a l'illa i s'havia criat a les clavegueres de Palma.

Entre otras muchas leyendas, una de las más épicas es la del Drac de na Coca. En Palma, hacia el año 1776, se empezó a murmurar que por la parte de la Portella, por las noches, salía un gran dragón. Vecinos de la Catedral aseguraban que oían ruidos extraños e inquietantes durante la noche. Entonces, empezó a decirse que había niños que habían sido devorados por una bestia terrible. Finalmente, al diabólico dragón lo habían visto en la calle de Can Clapers. Una noche el noble caballero Bartomeu Coc, cuando se dirigía a casa de su prometida por la calle Portella, sintió un ruido extraño. A través de la débil claridad que emitía una farola de una hornacina de la calle, intuyó la figura del temido reptil, que estaba dispuesto a embestirle. El noble Coc desenvainó la espada y con un golpe seco dio muerte a la bestia. El dragón que había amargado la vida del vecindario resultó ser un cocodrilo, que no se sabe cómo había llegado a la isla y se había criado en las cloacas de Palma.

El nombre de Drac de na Coca le viene a nuestro protagonista por el hecho de que el caballero que le dio muerte, también capitán de navío, lo mandó disecar y se lo regaló a su mujer, Catalina Rosselló, na Coca de malnom por asimilación del nombre de quien a la postre se convertiría en su esposo. Más de doscientos años después, y para poner en valor el patrimonio cultural y legendario de la capital balear, el Ajuntament de Palma encargó al artesano Kake Portas que diera forma a una representación del temido dragón al que dio muerte el caballero Coc.

PALMA. FIESTAS POPULARES. EL AYUNTAMIENTO DE PALMA. PRESENTA EL DRAC DE NA COCA.
El Drac de na Coca se presenta en los 'correfocs' de Palma. Foto: Julián Aguirre.

La bèstia de foc resultante se presentó en las fiestas de Sant Sebastià del año 2011, en algunos casos protagonizando el sus de la fiesta grande de Palma con la encesa de los foguerons, y siendo especialmente conocida y querida por los palmesanos, tanto jóvenes como adultos, tanto en invierno como en verano, por ejemplo con motivo de la celebración de Sant Joan en Palma. Para los profanos, queda aun un detalle de importancia capital. Y es que el dragón al que el caballero Coc mató fue disecado y todavía hoy se conserva y puede ser visitado en el Museu Diocesà.