Krekovic: el bar cerrado y pintarrajeado, y las baldosas del suelo, rotas. | Click

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Un ciudadano nos envía unas fotos tomadas hace un par de días. Y encima nos adjunta un pie para las mismas: El mundo al revés. Cuando más calor hace y más necesarias son las fuentes y estanques… Muchas/os están secas, vacíos…

Fuentes en obras

Pues sí. Fuentes secas y sin agua, contrastan con el calor más bochornoso. Porque…  ¿A qué verlas así da más calor todavía? ¿A qué llenas y con el chorrito de agua cayendo, produciendo ese sonido tan particular, sería otra cosa? Aunque el bochorno sería el mismo, con el agua no lo parecería, ya que el efecto placebo que produce esta, ya sea viéndola, ya sea oyéndola, mitiga, aunque sea un pelín, el calor. Todo lo contrario que produce ver la fuente vacía. En fin... Que lo haces a propósito y no te sale tan mal. De ello dan fe el entrenador personal y la persona que entrena. Llevan haciendo sus ejercicios ahí, en sa Feixina, desde después de la pandemia, y desde hace unos meses –unos tres–, aseguran que la fuente está vacía.

El estanque del parque Krekovic está vacío, sin agua, y... ¡Uf, qué calor!

«Y se nota, pues escuchar que el chorrito de agua caer sobre el agua del estanque te transmite una sensación de frescor, que ahora no notamos». Y en cuanto a la valla que han puesto a su alrededor, «está ahí desde hace unas semanas, seguramente porque pronto van a comenzar las obras», cosa que delata el cartel de la empresa constructora que ha ganado el concurso.

Parques Krekovic y Wifi

Por otra parte, otro ciudadano –gracias, amigos, por contar con nosotros– nos envía otras fotos, estas del Parc Krekovic, en las que observamos un deterioro galopante en algunas de sus dependencias, como lo que fuera bar, cerrado desde hace tiempo, o en sus paredes, pintarrajeadas y sucias, o en las baldosas levantadas, o en el estanque vacío, sin agua, o en los caminos en pésimo estado, que dificultan su paso por ellos a personas con poca movilidad, etc., lo cual tiene enojados a los usuarios, gente de toda la vida que iban a pasar las mañanas o las tardes allí, y que ahora no van a causa de la dejadez y de la inseguridad que se encuentran por doquier…

Sin embargo –lamentan algunos vecinos–, Cort ha construido a pocos metros de este, un gran parque, el Wifi, dotándolo de todos los adelantos, incluso de pistas polideportivas, que nada tiene que ver con el estado actual que tiene su vecino, y en el que han invertido unos novecientos mil euros. «¿No hubiera sido lo más correcto –se preguntan por allí–, repartir el dinero, destinar una parte del presupuesto en la remodelación del Krekovic y hacer al lado un parque más modesto del que han hecho…?».   

Una valla muy baja

Y otra cosa. Miguel Rosselló es el presidente de la AAVV de Camí de Jesús. La mayor parte de los edificios del lugar miran hacia el Parc del Canòdrom. Por eso está preocupado. No por el parque en sí, sino por la valla que lo rodea. «Desde que tuvimos noticias de que se iba a convertir lo que fuera canódromo en un parque, pedimos al Ajuntament, presidido entonces por Noguera, que estuviera rodeado por una valla alta, de unos tres metros. Lo hemos pedido en numerosas ocasiones, sin embargo la altura de la valla no supera en mucho a los 70 centímetros, por tanto es fácil de saltar, lo cual supone tres peligros para la zona, que afectan al bienestar de la misma. Uno, que el parque, una vez cerrado por la noche, se puede convertir en un botellón, debido a lo fácil que es acceder a él saltando la valla. Dos, además del ruido que puede ocasionar el botellón, los camellos pueden encontrar en él un punto para el mercadeo de sustancias. Y tres, donde hay gente que consume alcohol, y otras sustancias, puede haber gritos, peleas, vómitos, etc., lo cual perjudica a la zona y a los vecinos que viven en ella. Por eso fue por lo que pedimos que la valla fuera alta, cosa que no se ha cumplido».

Plantas con pinchos

Tras dar una vuelta con él por el recinto del parque, nos hace ver que en muchos lugares –sobre todo junto a los caminos y lugares de paso– el crecimiento de una planta denominada Tribulus Terrestris, conocida también como carretons, que por los pinchos que tiene son un peligro, tanto para niños como adultos y animales que frecuenten el lugar. «Y como puede ver –señala a su alrededor–, están por muchas partes, incluso sobre la pista de tierra».

Por tanto, dos cosas negativas más a añadir: una, la valla que rodea el parque, que si no la sustituyen por otra más alta –que están a tiempo–, permite la entrada en él cuando esté cerrado, lo cual puede originar concentraciones de personas dispuestas a pasárselo bien en detrimento de la tranquilidad de la zona y de quienes viven en ella. Y dos: el peligro que supone la presencia de carretons en muchos lugares del recinto. Pues eso, que a Cort se le acumula el trabajo en el Parc del Canòdrom, al que tendría que mandar también al jardinero a que quite las malas hierbas, que son muchas, y a que lo rieguen, pues tal como está ahora deja un poco que desear.