Imagen de la primera edición del Festival de Primavera Capoeira Topázio. | Pere Bergas

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Sones y cantos afrobrasileños brotaban la mañana de este sábado del pabellón deportivo del IES Ses Estacions. En su interior, sonaba Sou filho da Torre Alta y, al son del birimbao, un instrumento de cuerda percutida, los practicantes de capoeira ejecutaban complejos y acompasados movimientos. Desde el pasado jueves, se esta celebrando en Palma la primera edición del Festival de Primavera Capoeira Topázio, un encuentro internacional, que ha reunido a maestros de todo el mundo. Además, es de carácter solidario; el grupo está recolectando alimentos no perecederos a beneficio de la asociación Estrellas y Duendes, que ofrece atención integral a familias en situación de vulnerabilidad.

«La idea de este evento es difundir la capoeira como una herramienta de inclusión social. Es un arte para personas de cualquier edad y condición, que abarca muchos aspectos: deporte, cultura y musicalidad. Además, inculca valores como el compañerismo, el respeto y la disciplina», explica Wellington Santos, responsable del grupo Topázio en la Isla, donde ejerce como profesor de capoeira desde 2003. El objetivo de Santos es crear una escuela municipal de capoeira en Ciutat, «queremos llegar a quien lo necesita de verdad, queremos llevar la capoeira a los institutos públicos, como una actividad extraescolar subvencionada, que permita un acceso igualitario» afirma el instructor, cuya escuela se encuentra en la calle de Son Calbet.

Santos no encontraba espacios municipales para organizar este encuentro, por lo que el IES Ses Estacions, con más de medio millar alumnos de educación secundaria y bachillerato, cedió sus instalaciones para los entrenamientos. «Nos gustaba la actividad, pero queríamos que los chicos del centro tuviesen la oportunidad de conocerlo y practicarlo, por lo que realizamos un convenio de colaboración. Ya se realizaron varios talleres a puertas abiertas, con muy buena acogida por parte de los alumnos. Buscamos actividades físicas y deportivas que no tengan un carácter prioritariamente competitivo: la capoeira incluye música, ritmo, idioma, expresión corporal, coordinación, etc», indicó Gloria Ferrer.

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«Además, es un deporte inclusivo, en el que todo el mundo tiene cabida», explicó profesora de Educación Física del IES Ses Estacions, que subraya la importancia de facilitar el acceso al deporte a los adolescentes. «La escuela pública debe esforzarse en ofrecer alternativas de ocio saludable que sean alcanzables para todos, porque todo es educación, tanto el tiempo que se pasa dentro del aula como el que se pasa fuera», concluye la profesora. La escuela internacional Topázio fue fundada en 1988 por Raymundo Dos Santos, conocido como Mestre Dinho, y cuenta con grupos repartidos por todo el globo.

«La capoeira es un deporte genuinamente brasileño, desarrollado por los esclavos africanos sometidos en Brasil. Ellos no tenían la intención de crear un estilo de lucha, pero sus ansias de liberación hicieron que sus danzas rituales acabasen por convertirse en un arte marcial», cuenta Santos, que destaca la gran importancia de la música en la práctica de este arte marcial. Como toda danza, esta forma de expresión corporal poseé su propio lenguaje, en el que cada gesto representa ideas y sentimientos. «La batería de instrumentos está formada por un atabaque, una pandereta y el berimbau, el instrumento principal. Con sus distintos ritmos y tonalidades indica como practicar la capoeira, su intención, si es rápida o lenta, con o sin contacto, o con floreio, es decir, con movimientos y acrobacias de exhibición y espectáculo», concluye Santos.