Un paciente, intervenido por un dentista, en una imagen de recurso. | Pixabay

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La caries es una infección bucal, que surge como consecuencia de la fermentación de los azúcares libres. Estos producen ácidos, que atacan el tejido dental. Al principio aparece una mancha de color blanco sobre el diente, que va oscureciéndose con el paso del tiempo, a medida que la lesión se va agravando. Es una de las patologías más extendidas entre la población. Según la Encuesta de Salud Oral en España de 2015, entre el 60 % y el 90 % de la los jóvenes en edad escolar sufre o ha sufrido caries, así como el 90 % de la población adulta.

Una correcta limpieza bucodental

Lo fundamental y más básico es mantener una correcta higiene bucodental. Para ello, es preciso cepillarse los dientes al menos dos veces al día y durante dos minutos. Además, tampoco hay que olvidar el hilo dental si no queremos que nos salgan caries en la superficie entre dos dientes.

La alimentación

La alimentación también influye muchísimo en el desarrollo de las caries. Seguro que muchos han escuchado advertir a niños que si se pasan con las chuches pueden acabar teniendo caries. El Consejo de Dentistas explica que «el consumo reiterado de azúcar altera los niveles de bacterias presentes en la cavidad oral, lo que convierte el azúcar en ácidos que desmineralizan el esmalte de los dientes». Conviene evitar zumos con alto contenido en azúcar, refrescos, bollería industrial o...efectivamente: las famosas chuches. Para evitar que el azúcar dañe los dientes, un buen hábito es beber agua tras las comidas si no se puede uno cepillar los dientes, ya que ayuda a eliminar la glucosa de los alimentos de los dientes.

Acudir con regularidad al dentista

Además de cuidar la higiene bucodental y la alimentación, acudir con regularidad al dentista es clave para prevenir las caries, ya que algunas pueden surgir entre dos dientes, cosa que complica su detección, que en ocasiones solo es posible mediante radiografías. Por ello, se recomienda visitar al especialista, al menos, una vez al año para realizar una revisión y una limpieza oral profesional. Así, además de mantener la boca sana y limpia, se puede llevar a cabo una detección precoz, la cual facilitará el posible tratamiento y estado de la dentadura.

Utilizar dentífricos con flúor

Otro de los pequeños trucos con grandes resultados es utilizar dentífricos con flúor. «La principal ventaja de utilizar este ingrediente es que refuerza el esmalte dental a la vez que aumenta la resistencia frente a la desmineralización. De esta forma, se combate la caries y se actúa frente a los microorganismos cariogénicos de la placa dental», explica el Consejo General de Dentistas.

Sellado de fisuras

Si ya se han detectado caries, es muy importante que el dentista realice un sellado de fisuras de la caries. Mediante esta técnica, se rellenan las fisuras del esmalte y se consigue evitar el desarrollo de caries en la zona afectada. Además, el producto impide también la proliferación de bacterias.

Prevención desde niños

La mejor forma de prevenir las caries es concienciar a los más pequeños acerca de la importancia de mantener una correcta higiene en la boca. Esto es fundamental para prevenir el problema de raíz. Solo en España hay 1,8 millones de niños menores de 12 años que tienen caries, según el Atlas de la Salud Bucodental, realizado por la Federación Dental Internacional (FDI). El Colegio de Dentistas recomienda acudir por primera vez al dentista durante el primer año de vida. Así se pueden detectar de forma precoz posibles patologías, caries tempranas y anomalías en la erupción de los dientes.