Pere Esteve Sala, fundador y presidente de la promotora SALAS. | SALAS

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La promotora SALAS celebra este 2022 sus primeros 30 años de vida y, para conmemorarlo, ha lanzado una campaña que tiene como objetivo difundir la historia de la empresa y acercar al público general la labor de las personas que, durante estas tres décadas, han trabajado y siguen trabajando para hacer posible el acceso a la vivienda.

Y es que, tal y como destaca Pere Esteve Sala, su fundador y presidente, fue este precisamente el objetivo que le llevó a fundar la compañía en 1992. «SALAS se creó como una gestora porque vi las dificultades que tenían los ciudadanos, y especialmente los jóvenes, para poder acceder a una vivienda», señala Esteve, arquitecto técnico de profesión y protagonista del primer vídeo que la empresa ha difundido a través de sus canales.

De la promoción social a la expansión empresarial

En esta pieza, Esteve repasa la trayectoria de la compañía que, desde su sede en Sabadell (Barcelona), empezó como «una entidad gestora de promociones, que impulsaba comunidades de propietarios para que pudieran acceder a una vivienda». De esta idea nacieron las primeras cooperativas y fundaciones, figuras que SALAS ha impulsado para promover vivienda social y que, actualmente, siguen suponiendo más del 50% del total de las viviendas que gestiona.

Pero uno de los secretos de SALAS para seguir creciendo, sin perder su objetivo, es saber leer muy bien las necesidades del mercado y, aunque ha continuado promoviendo vivienda social, también ha sabido diversificarse.

Esto no solo ha supuesto el lanzamiento al mercado de otras tipologías de viviendas, sino también una expansión geográfica desde Sabadell al resto de Cataluña y también a Baleares (donde llevan una década y más de medio millar de viviendas) y recientemente a Madrid, donde abrieron su primera oficina en verano de 2021.

En todo esto, tal y como señala Esteve, el papel del director general de SALAS, Manel Rodríguez, ha sido fundamental. «Cuando llegó mi etapa de los 65 años y con promociones en marcha, tomé la decisión de buscar la continuidad, y eso pasaba por encontrar a la persona que asumiera la dirección de la compañía. Al tercer intento encontré a Manel, que con su edad y empuje ha aportado un crecimiento sostenido», recuerda. Tan bien funcionó esta sinergia que actualmente la empresa es propiedad de Esteve y Rodríguez a partes iguales.

Sobrevivir a la crisis apostando por las personas

El otro secreto de SALAS ha sido 'apostar por el conocimiento', asegura su presidente. Y es que recuerda los momentos más difíciles de la compañía, cuando en 2008, y muy centrada en el modelo de vivienda social, algunos de los miembros de las comunidades de propietarios no pudieron hacer frente a los compromisos con SALAS.

Sin embargo, decidieron continuar adelante por los socios que sí podían seguir y por los propios trabajadores. «Hicimos un esfuerzo muy grande, nos costó mucho dinero y tuvimos que negociar con las entidades. Tuvimos que replegarnos para que no se nos llevara por delante la crisis, eso sí, pero también nos sirvió para impulsar cooperativas sociales después de la crisis», recuerda.

«Cerrar era una opción que no contemplaba, por respeto a los trabajadores que hicieron crecer SALAS» señala Esteve, quien reconoce que «lo más importante fue mantener la estructura del conocimiento. Somos una empresa de procesos, que son sistemas de actuación que debemos conocer, por lo que son fundamentales las personas que, desde diferentes departamentos, conocen esos procesos». Muchos, recuerda, le decían que cerrara y empezara de cero, «¿pero de qué me sirve si no tengo conocimiento? Hoy muchas de esas personas siguen en SALAS».

Haber apostado por esa vía en los momentos más difíciles hace que actualmente, con más de 160 trabajadores, SALAS pueda presumir de ser una empresa transversal, donde se controla todo el proceso de manera interna, desde la búsqueda del suelo hasta la entrega final, pasando por el diseño del proyecto, la comercialización y, desde hace dos años, también parte de la construcción, al crear SALAS Construhabit, constructora que ejecuta alguna de sus obras.

Una fórmula magistral, pero sin trucos, que ha permitido que SALAS, que sigue fiel a sus orígenes manteniendo la propiedad familiar y su sede en Sabadell, se coloque en sus tres décadas de historia siendo un referente tanto de la vivienda social como libre. Una historia que desgranarán durante los próximos meses a través de sus canales y que invitan a descubrir y compartir.