Confiesa que ha tratado 19.000 casos, de los cuales solo han recaído el 18 %. | Click

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Partamos de la siguiente base. En España, en 2020, 50.000 personas fallecieron a causa del tabaco. También mancha los dientes, provoca hepatitis, ataca a las encías, predispone al fumador para el cáncer oral, disminuye la percepción de olores y sabores... En cuanto al alcohol, en este país mueren al año alrededor de 37.000 personas. Y si hablamos de la obesidad, el 25 % de la población española padece sobrepeso u obesidad, lo cual es causa de 131.000 muertes al año. Por eso, llegando a estas fechas, fumadores, bebedores y obesos hacen el firme propósito de dejar de fumar, beber y comer en exceso. Los últimos se apuntan al gimnasio, mientras que los dos primeros juran por sus muertos que a partir de Año Nuevo no probarán ni el alcohol ni el tabaco. Por desgracia para ellos, no todos pueden con este reto.

Noches atrás estuvimos en el café Barroco viendo actuar al hipnotizador Germán Rehermann. Hipnotizador e hipnoterapeuta, nos dijo que «como no hay estudios de hipnosis en España, la estudié de forma particular con un psiquiatra francés».
A Germán, que es director del Centro Pangea en Palma, y que a lo largo de la velada había dejado dormidas sobre el escenario a varias personas, le preguntamos si la hipnosis servía para ayudar a dejar de fumar, y comer y beber con exceso, y contestó que sí. Le advertimos que conocíamos a dos personas que habían acudido a una sesión de hipnosis para dejar de fumar, y no lo habían conseguido, lo cual significa que en esto hay cierta suspicacia por parte de la gente. Vamos, que muchos no se lo creen.

Hipnosis consciente

Germán sonrió. «Yo, en el tiempo que llevo, habré tratado alrededor de 19.000 personas, de las cuales el 80 % ha dejado de fumar. Hacemos periódicamente una encuesta, y así sabemos quiénes se mantienen sin fumar». Al día siguiente quedamos en el Cristal, para que nos explique cómo son sus sesiones de hipnosis. «La sesiones son a base de hipnosis consciente, es decir, no dormido del todo, pero si muy relajado. Su duración es de unas dos horas. En una primera parte damos toda la información respecto a la nicotina y a cómo funciona la adicción. Sobre todo, se le explica lo que pasa por la cabeza del fumador, incluso cuando este también fuma porros. En una segunda parte, hacemos que deje de fumar. El paciente está somnoliento, y muy relajado, incluso algunos pueden llegar a sentirse dormidos, pero en todos los casos permanecen conscientes.

Germán Rehermann, durante un sesión de hipnosis en el bar Barroco.

Luego le damos unos ejercicios grabados para que los escuche tres veces al día durante una semana. ¿Qué por qué han de escuchar esas grabaciones? Primero, porque actúan como un ansiolítico, relajando el cuerpo y calmando la cabeza. Y segundo, porque ayudan a mantener el entusiasmo y la motivación. Además, les indicamos que tiren el tabaco y todo cuanto tenga que ver con él. Pero que no cambien los otros hábitos, es decir que si tomaban café, lo sigan tomando… Pero sin tabaco. Por último, en el caso de una recaída, o de una situación de riesgo, que nos llamen inmediatamente. Lo normal es que se consiga dejar de fumar a la primera, si no, queda una segunda oportunidad... O las que sean necesarias, siempre y cuando esa persona mantenga su deseo de dejar de fumar. No se devuelve el dinero –matiza–, pero se hacen las sesiones que hagan falta.

Le preguntamos si hay personas que recaen y no llaman para pedir su segunda sesión. «Pues, increíblemente, sí, suelen ser personas mayores de 50 años. A partir de esa edad, muchos no quieren reconocer que han recaído y siguen fumando a escondidas… Cosa que es malísima para la adicción». Y en cuanto a cómo ha podido afectar la pandemia al tabaquismo, señala que «durante su periodo más duro ha habido un poco de todo. Los ha habido, muchos, que han dejado de fumar, mientras que otros, por aquello de no poder salir, de estar encerrado durante tanto tiempo, han terminado fumando, incluso más que antes. ¡Ah!, y esto referido al tabaco y también a los porros».

Y en cuanto a las recaídas... ¿Cómo se producen?, preguntamos. «Mire, en el 70 por ciento de las recaídas interviene el consumo de alcohol, y en el 100 por ciento, el exceso de seguridad, porque, dices, por uno no pasa nada. Sea en una cena con amigos, o en una fiesta, te pones eufórico y enciendes un pitillo, y como sigues bebiendo, la euforia aumenta y enciendes otro, y luego otro… Por eso no hay más remedio que, desde el principio, cerrar la puerta y decirse: «A partir de hoy ya no fumo». Es decir, debes mantener el tabaco a raya, lejos de ti, en lugar de creer que puedes controlarlo, por muy seguro que te sientas de que no vas a recaer, porque de lo contrario, caerás».

Comida y alcohol

Respecto al adelgazamiento, «el formato de la sesión es el mismo –afirma–, pero con un matiz: la comida es fundamental para vivir. Si no fumas, no pasa nada, pero si no comes, sí. Entonces, la persona que quiere adelgazar sale de su sesión con la pauta de comer lo que le venga en gana, y libremente, porque a más libertad, menos ansiedad, lo cual se traduce en menos comida. Pero, para ello, se debe comer con tranquilidad y consciencia. Según el ritmo de vida que se lleve, o los malos hábitos que se tengan, la hipnosis ayudará a controlar impulsos y a neutralizar la ansiedad. El proceso de perder peso a través de la hipnosis se basa en alcanzar un buen nivel de autocontrol y libertad».

En cuanto a la bebida… «Pues nadie bebe porque le guste el alcohol, sino por los efectos que su consumo produce. De ahí que, dependiendo de las razones por las que se bebe, la cantidad de alcohol que se consume y algunos otros factores, dejar de beber resulta más fácil o difícil. Por ello, para dejar de beber siempre son necesarias varias sesiones de hipnosis, y en ocasiones, dependiendo del grado de alcoholismo que se tenga, recibir ayuda psicológica. En el gabinete que dirijo trabajan varios psicólogos con los que realizamos terapias conjuntas, para esos casos más difíciles».

Y apostilla: «La alimentación excesiva, el alcoholismo y el tabaquismo tienen algo importantísimo en común, y es que a pesar de ser conductas evidentemente perjudiciales para la salud y el bienestar, están socialmente aceptados, y son extraordinariamente accesibles, por eso no basta con que la hipnosis evite el deseo, sino que además debe protegernos de tentaciones externas y hábitos sociales. Los cambios en estas conductas son más fáciles de lo que parecen, y si la hipnosis se usa correctamente, ayuda a mantener la motivación y a liberarse».