Lenard, que estudió en la Porciúncula y en Sant Josep Obrer, vivirá en Madrid.

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Como os adelanté el jueves pasado, el actor mallorquín Lenard Vanderaa se encuentra en la República Dominicana, a donde ha ido para presentar su última película, Guayabo, de la que es uno de sus protagonistas.

«Es un película en la que hay de todo. Incluso humor. Pero, sobre todo, mucha acción. Desde el principio, eh... Porque comienza con una fiesta clandestina en plena pandemia, organizada por mi socio, Braian Aburaad, y yo. Y… Pues que en esas llega a la fiesta una mujer dominicana, Evelyna Rodríguez, y los dos nos queremos ir con ella. Pero ella decide irse con los dos, o nada. Así que los dos nos quedamos con ella, llevándonosla a la cama… Encontrándola muerta al día siguiente… Muerta, tumbada entre los dos… En realidad, no sabemos qué ha pasado, porque tenemos ‘guayabo’, que en España sería algo así como resaca, ni quién la ha matado, ni por qué… Ni tampoco sabemos qué hacer con el cadáver… Tantos interrogantes hacen que el asunto se vaya complicando cada vez más, lo que repercute en la acción, que cada vez es mayor y… Pues hay que verla. Es una coproducción colombo-dominicana, llamada a cosechar notables éxitos, que se ha estrenado hace unos días en los cines de este país, y que también se estrenará en Colombia en unos pocos días».

Me instalo en España

Lenard está pasando unos días en la República Dominicana, y de paso disfrutándola y recorriéndola. El domingo, su coche sufrió una avería en plena selva, de la que le rescató la grúa, «a la que llamé, viniendo mucho antes de lo que imaginaba, antes de que se hiciera de noche… ¡Que menos mal…!», dice.

Nos cuenta que ha estado viviendo seis años en Colombia, donde ha tenido la oportunidad de trabajar en televisión y en el cine. «He trabajado en siete series, entre ellas Siempre bruja, para Netflix, y Mil Colmillos, para HBO. En una de ellas, en la primera –matiza–, como protagonista», lo cual no está nada mal.

Pero, pese a que las cosas le están rodando bien en esa parte del mundo, ha decidido establecerse en España, en Madrid, un lugar que considera que atraviesa un buen momento, «sobre todo para hacer cine de calidad. De hecho, se está haciendo ya. Por eso me instalo en Madrid, aunque antes de viajar allí, marcho a Chicago, donde me han ofrecido un papel muy importante en una película de Hollywood. Porque que viva en España, con la intención de trabajar, no quita que si me sale una oportunidad, por ejemplo, en Colombia, o aquí, en Santo Domingo, no la aproveche. Quiero decir que mi mercado está en España, pero si me llaman de otro sitio iré, pues no puedo perder ninguna oportunidad».

Lenard, que ha pasado este año en Mallorca, viviendo en la zona de Llucmajor, casi frente al mar, nos recuerda que estudió en La Porciúncula y en Sant Josep Obrer, que Miguel Such, actor como él, con el que coincidió en Colombia, es muy buen amigo suyo, «ahora está en Fibwi, presentando un programa».

Por otra parte, se considera un buen deportista –¡basta verle!–, destacando en paddle, buceo, golf y como triatleta. Pero, sobre todo, pese a todo eso, y encima ser guapo y medir 1,90, tiene la cabeza en su sitio y los pies en el suelo. «Porque por muy alto y apuesto que seas… Hombre, te dan un papel en una película en el que haces de ti mismo, y no quedas mal. Pero si quieres ser actor y permanecer en esta industria, como no estudies, por muy alto y apuesto que seas, no vas a ninguna parte. Por eso, en Madrid, mientras no ruede, o no me llamen de otro lugar para rodar, voy a seguir formándome, o en escuela o a través de cursos. Al Pacino, que tiene más de 80 años, y que es un actorazo, sigue estudiando».

Lenard es muy disciplinado en su trabajo. Si tiene que adelgazar, adelgaza, y si ha de engordar, o subir de peso por hacer un papel en una película, lo hace. «En Guayabo he tenido que aumentar ocho kilos en masa muscular. Fue duro, pero en dos meses, a base de ejercicio y una dieta con mucha proteína, los alcancé. Porque también en esto, todo es cuestión de proponértelo».

Un gesto que le honra

Además, es un buen tío. Tiene un gran corazón, y sabe estar al lado de quien no lo pasa bien. Lo decimos porque, tras cortar su relación con Miss Colombia 2011, Daniela Álvarez, al saber que ella tenía una cirugía pendiente para extirparle un tumor, acudió a su lado para animarla. Tras cinco cirugías, y varias complicaciones, le amputaron la pierna izquierda. Durante todo ese proceso, Lenard la estuvo acompañando, y ayudándola en su rehabilitación. Él, naturalmente, quita importancia al hecho de estar a su lado en esos momentos, «pues es normal que lo hiciera… Y no porque hubiera sido novio de ella, sino porque lo que hice lo haría por cualquier familiar o amigo».

Lo cierto es que este detalle, producto de la espontaneidad, no pasó desapercibido ante la opinión pública, que le reconoció esa iniciativa.

De Colombia guarda grandes recuerdos. No solo por lo que ha logrado en ese país, sino también de su gente, «que acepta muy bien al extranjero. Yo, desde luego, allí me he sentido como en casa… Eso sí, lo que no se puede hacer en Colombia es meterse en según qué barrios. Si no lo haces, vives felizmente».

En cuanto a su estado actual, es el de soltero y libre. Y de momento, sin intención de perder esa independencia… Aunque eso nunca se sabe. Pero si es por él, el amor puede esperar. Ahora lo que le interesa es seguir trabajando.

Como va a vivir en España, a Lenard nos lo podemos encontrar cualquier día por Palma, ya que aquí tiene a su familia.

Y si alguna vez os cruzáis con él y le tratáis, veréis que es un tipo sencillo, abierto y cordial.