El inicio del otoño puede afectar a los niños. | Pixabay

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Melancolía, tristeza, falta de concentración, cansancio o inapetencia son algunos de los síntomas que muestran los niños que padecen astenia otoñal y que pueden afectar a su rendimiento escolar. Se trata de un estado transitorio que provoca una alteración en el ritmo biológico del menor caracterizados por la pérdida de energía, apatía y la caída libre de las defensas del organismo debido al cambio de estación.

Tal como explica el doctor Fernando Baixauli, pediatra de los hospitales Vithas Valencia 9 de Octubre, Vithas Valencia Consuelo y Vithas Castellón, «el otoño implica menos horas de luz, temperaturas más bajas y un ritmo frenético de colegio y actividades extraescolares».

«Los cambios de estación, --subraya el profesional--, causan una alteración en los niveles de determinadas hormonas, en concreto, la melatonina, una hormona relacionada con el sueño que se ha asociado con el trastorno afectivo estacional. Dicha hormona, que también tiene relación con la depresión, se produce en niveles más altos en la oscuridad.

Así, cuando los días son más cortos y oscuros, se produce más melatonina. Además, existe una disminución de la betaendorfina y su carencia provoca irritabilidad, nerviosismo, tristeza, cansancio y apatía.»

En general, los síntomas de la astenia otoñal duran entre una semana y quince días, más o menos lo que tarda el organismo en adaptarse a la nueva estación. Según el especialista, «si los síntomas claros de astenia se alargan más de quince días o si el niño además asocia mocos, dolor de oídos, febrícula (37,5-37,8 ºC), pérdida de peso o diarrea, ya no se trata de astenia.

En el caso de que se sumen estos síntomas, añade, se debe llevar al niño al pediatra ya que puede ser el inicio de alguna enfermedad como resfriado, gastroenteritis, otitis o incluso alergia».

La predisposición de algunos niños a padecer astenia otoñal es obvia, pero su estilo de vida es factor determinante para prevenirla. «Para combatir este estado de ánimo es importante respetar los horarios de sueño, hacer ejercicio físico y llevar una vida sana en general. Los más pequeños necesitan una rutina establecida para que su desarrollo físico y psicológico sea adecuado» afirma el doctor Baixauli, quien recomienda «hacer ejercicio físico al aire libre, ya que estimula la liberación de dopamina y endorfinas que levantan el ánimo de los más pequeños».


Por otra parte, una dieta equilibrada y una alimentación saludable son pilares indiscutibles para prevenir la astenia. La alimentación en estos casos juega un papel fundamental, siendo aconsejable incluir proteínas de alto valor biológico en la dieta diaria además de vitaminas del grupo B.

En este sentido, apunta que es recomendable consumir productos ricos en vitamina B3 (niacina) y B12 y aminoácidos esenciales como el triptófano, que mejora los niveles de serotonina. «El aporte de nutrientes y vitaminas adecuado es indispensable para que el niño tenga una salud física y mental adecuada sin olvidar una buena hidratación», concluye el facultativo.
Respecto al descanso adecuado, el doctor asegura que los niños deberían dormir entre 9 y 10 horas hasta los 18 años. «De hecho, -añade- está demostrado que los niveles de cortisol, que es la hormona del estrés, se reducen muchísimo después de un buen descanso y, al contrario, cuando se duerme menos de lo que se debe, estos aumentan». Esta hormona está relacionada además con el sobrepeso ya que la escasez de descanso aumenta el nivel de apetito incrementando nuestra necesidad de glucosa.