Magdalena Serapio se considera un ‘terremoto’, es una mujer decidida. | Esteban Mercer

A la mallorquina Magdalena Serapio la siguen 274.000 personas en Instagram. No es por casualidad, aunque ella así lo cuente. Tras ese éxito indudable hay trabajo y disciplina y un mensaje claro que entraña una capacidad de superación sin límites. Junto a su marido, el empresario automovilístico y piloto de carreras Carlos Iscar, vive una vida plena que pudo verse interrumpida bruscamente cuando él sufrió un accidente compitiendo en el Oris Rally Clásico de 2015 en Campanet. El vehículo colisionó contra un árbol y quedó envuelto en llamas en un tramo recto. El piloto, Carlos Iscar, entonces de 42 años, sufrió quemaduras muy graves de las que se ha recuperado con la ayuda de esta mujer que es todo corazón y entrega a la familia además de una trabajadora incansable, y dueña de un físico espectacular que la ha llevado a lo más alto, también en el deporte.

¿Quién es Magdalena Serapio, aparte de una estrella en IG?
–Soy mallorquina, que no es poco y muchos me conocen. Me interesa que me conozcan de verdad mis peques y el resto de mi familia, con ellos tengo bastante. Soy mamá, sobre todas las cosas, amo estar con ellos, verles crecer    en su día a día. Estoy casada con un hombre guapísimo que me hace muy feliz…

En las fotos parece mucho más de lo que me cuenta…
–Sí, me gusta cuidarme, estar guapa, pero tengo una vida simple. Es cierto que en las redes me va bien, no creo que tenga un gran triunfo, pese a que tengo miles de seguidores, casi un cuarto de millón. Empecé por casualidad, para controlar lo que hacían mis hijos, y así, sin querer, me vi interactuando con un montón de chicas a las que nos gusta estar bien, con las que intercambiamos opiniones sobre salud y bienestar. Me divierte.

¿Es agobiante vivir tan expuesta a la crítica voraz de algunos que malinterpretan sus fotos?
–Es agobiante comprometerte con algunas marcas a las que cuidas y acaban por decepcionarte. Por el momento me divierto y me basta. No quiero demostrar nada. Mire, cuando nació mi cuarto hijo comencé a tomarme en serio el tema del fitness y comencé a compartir mis dietas, mis rutinas diarias y enseguida vi a muchas personas identificadas conmigo que me pedían consejos. Muchas no comprendían cómo conseguía tener ese cuerpo después de haber tenido cuatro hijos, y más con la edad que tengo. He conocido a gente maravillosa a través de las redes sociales. Lo cierto es que me sentí en el compromiso de seguir sin saber que llegaría a tanto.

¿Ha sido un crecimiento natural o se ha asesorado con expertos?
–Ha sido totalmente natural, unas personas te dan a conocer a otras y estas te llevan a otras. De mi gusta que soy una mujer casada, con niños, a la que le gusta vestir bien, ir a sitios buenos, a la que le gusta cuidarse y además ocuparse de todas las facetas de su vida como esposa, madre y empresaria en el negocio de mi marido. Todo eso lo comparto con mis seguidores y creo que es lo que gusta de mi. No es solo el físico, me gusta conocer a la gente y que me conozcan.    A mí no me cambia el tener muchos o pocos seguidores. Mire, mi éxito está en tener cuatro hijos de 20, 16, 7 y 6 años, y que estén sanos. El resto importa poco.

¿En su faceta como empresaria al lado de su marido es feliz?
–Sí, claro. Carlos Iscar, mi marido, tiene empresas de coches. Él se ocupa de la venta y yo del rent a car. Mi marido es un santo, sabe que yo lo hago todo a mi manera y confía en mi. Es verdad que quizás me hubiera gustado abrir un gimnasio o un centro de estética, pero hoy día sacrificar tiempo con mis hijos por mi empresa lo hace inviable, así que me quedo junto a mi marido.

El destino les puso a prueba duramente. ¿Cuántos años llevan juntos su marido y usted?
–Va para trece años. Ha sido y es el único hombre de mi vida, el pasado no existe. Parece que nacimos uno al lado del otro. El destino nos puso una prueba muy dura. Estaba embarazada y la niña era todavía muy pequeña. Carlos tuvo un accidente de coche compitiendo. Se me paró el mundo, no me moví un segundo de su lado hasta que empezó a respirar y a recuperarse al cien por cien. Estaba metida en la UCI las 24 horas, estando embarazada, parece mentira. Cuando hay amor todo se supera.

¿Cómo vivió ese momento tan complicado en el que casi pierde la vida su marido?
–Horrible, muy mal. No lo he acabado de superar. Estoy tan agradecida al hospital Vall d’Hebron y a su Unidad de Quemados que nunca podré agradecer cómo se portaron de bien con mi marido. Estuve 20 días sin ver a mi nena, estaba recién destetada cuando la dejé y al verme casi ni me reconoció. Lo pasé muy mal, fueron un cúmulo de cosas difíciles, de sensaciones de vivir y superar, pero se supera, eso lo sé. Lo que sí sentí muy de cerca fue el cariño que nos tienen a mi marido y a mi, y eso que a mi la gente tiene tendencia a juzgarme más duramente que a mi marido, al que todos adoran, y muy merecido que lo tiene.

Su marido está estupendo…
–Sí, es un cañonazo y todo ha pasado. La parte estética se va arreglando, lo difícil ha sido superar el daño emocional. Estamos juntos y fuertes, tanto que Carlos ya me dice que quiere comprarse un nuevo coche para competir. El accidente lo tuvo compitiendo y fue mala suerte, así que de momento no quiero oír hablar de querer volver a la competición. Le maté con la mirada en el momento en que lo insinuó. Ahora estamos en un buen momento, estoy agradecida a la vida, a Dios, por tenerle conmigo cuando lo normal es que ya no estuviera con nosotros después de lo que pasó.

La vida es frágil.
–Sí, en un momento tienes todo y en el siguiente nada. Me refiero a personas y también a cosas materiales. Somos frágiles. Cuando teníamos que estar celebrando el bautizo de mi nena, estábamos en la UCI luchando por la vida de mi marido.

Usted me decía que es más objeto de crítica que su marido ¿Cree que es por ser mujer?
–Sí, creo que las mujeres entre nosotras somos más crueles. Yo si veo a una chica guapa la piropeo, me encanta, jamás he sentido envidia de otra mujer. Es más, si tengo que hacer amigas las prefiero guapas porque así me ahorro unos cuantos problemas. Yo me cuido mucho para estar bien, para sentirme bien. Solo compito para presentarme al certamen de Bodybuilding en la categoría de Bikini Fitness, que es donde compito. Me gusta la competición, soy muy competitiva.    Soy un terremoto, cuando he de hacer algo, sea lo que sea, lo hago todo lo mejor que se, sin excusas de ningún tipo. Lo hago y listo.

¿De niña pensó que llegaría a gustar a tanta gente?
–No era algo que pensara. Quería gustarle al chico que me gustaba y punto. Hice algo de modelo, pero poca cosa. Con 23 años tuve a mi primer hijo, estuve fuera de Mallorca diez años. Cuando conocí a mi marido regresé de Argentina y desde entonces ya pude ocuparme de mi, de mi cuerpo, de mi mente para competir a alto nivel.