Un grupo de ‘marxaires’ llegando a la recta final tras una larga caminata hasta Lluc. | Lola Olmo

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Las recias puertas del Santuari de Lluc se abrieron este domingo a las cinco y media de la mañana, aún con noche cerrada, para recibir de par en par a los participantes más avanzados de la subida del Güell a Lluc a Peu, una cita muy esperada después de que en 2020 tuviese que ser suspendida por la pandemia.

Poco a poco y con las primeras luces del alba de un domingo gris, pero que respetó la marcha sin llegar a llover, fueron llegando los peregrinos en pequeños grupos, con el cansancio de la caminata reflejado en sus rostros pero con una sonrisa de satisfacción por haber alcanzado la meta.

Diplomas, fotos y regreso

Nada más llegar, los marxaires se detuvieron a desayunar, a descansar en los jardines, a remojar sus pies en el agua fresca de la fuente o a fotografiarse, diploma en mano, entre las esculturas del artista Joan Bennàssar, que llamaban la atención de quienes no habían estado en el santuario desde su instalación. Los que quisieron dar un sentido espiritual a la subida, pudieron visitar a la Mare de Déu de Lluc, patrona de Mallorca, puesto que los responsables del Santuari, el prior Marià Gastalver, el diácono Toni Moreno y el cura Toni Burguera, esperaban de madrugada a los visitantes con la sala del cambril y los servicios del santuario abiertos.

La organización destacó la buena marcha del evento y su satisfacción por el hecho de que se haya podido celebrar con medidas de seguridad. «Estamos muy agradecidos a los participantes, a las fuerzas de seguridad y sobre todo a los 110 voluntarios que hacen posible todo el recorrido», afirmaban contentos en la meta el presidente y el vicepresidente del Grup Güell, Francisco Bauzá y Pedro Guasch, respectivamente. Quienes no se mostraron satisfechos fueron los artesanos del mercadillo dominical, porque los marxaires apenas se quedaron en Lluc. El objetivo era evitar aglomeraciones, así que no se organizó ninguna actividad sino que en cuanto se llenaba un bus, éste emprendia el regreso.

Tampoco estaban muy contentos los trabajadores, que en Caimari fueron desviados por los agentes hacia la carretera de Pollença a Lluc, obligándoles a dar un buen rodeo.

Aún así la 47 Marxa des Güell a Lluc a Peu fue un éxito, con tres mil participantes y la presencia de muchos jóvenes que prometen repetir la experiencia.