Los bomberos Pepe Martín y Biel Bleda, con su hija Emma, con algunos de los canes de la unidad. | Pere Bergas

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Entre ella, el Nini y el tío Ratero existía una tácita comprensión, [...] por el muñón de la Fa sabía el Nini dónde había ratas y dónde no las había, si estaba alegre o triste, dónde anidaban la abubilla o el alcaraván o si rondaba el peligro», describe Miguel Delibes en Las ratas (1962).

Gestada a lo largo de los siglos, la relación entre humanos y cánidos es estrecha y fluida: el perro no es solo el mejor amigo del hombre, sino un gran compañero de trabajo en campos muy diversos.

Asistencia

Los perros lazarillos tienen la gran responsabilidad de guiar a las personas con ceguera. «La seguridad que te da un perro guía y la ayuda que te ofrece no tiene precio», afirma Quini, quiosquero de la ONCE, inseparable del dócil y fiel Oruk, un golden que le acompaña desde hace dos años. Tras un proceso de socialización con una familia y su posterior instrucción, alrededor de los dos años de edad comienzan a trabajar.

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Oruk es el compañero de Quini y le ayuda a desplazarse por la ciudad. FOTO: Pere Bergas

«Antes de ir con un perro el usuario debe saber desplazarse y orientarse por la ciudad con bastón. Al perro no le puedes decir que te lleve a casa, sino que avanza a través de instrucciones básicas y adecuadas», afirma la presidenta del Consejo Territorial de la ONCE en Balears, Mari Carmen Soler, siempre acompañada por su pastora alemana Kelly.

«Es como ir de la mano de una persona: evita los obstáculos o busca cosas. Quizás, con el perro pierdes algo de información del entorno al esquivar señales que pueden indicarte donde te encuentras».

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Mari Carmen Soler posa junto a Kelly, su perra lazarilla.

Existe una lista de espera de tres años para nuevos solicitantes, ya que los usuarios renovadores tienen preferencia.

Actitud

«La raza del perro no es importante, lo esencial es su actitud en el trabajo y el entrenamiento», sostiene Pepe Martín, miembro del Grupo Canino de Rescate de los bomberos del Consell de Mallorca, cuyos canes están especializados en la búsqueda de personas desaparecidas en grandes áreas y el rescate en estructuras colapsadas.

Basadas en el olfato canino, existen técnicas para cada situación. En grandes áreas se divide la cartografía y cada especialista, con la ayuda de un GPS, cubre un sector con su perro, que porta un collar localizador; el animal necesita autonomía para trazar su propia estrategia de búsqueda.

«Sin los perros necesitaríamos una dotación mucho mayor, además de mucho más tiempo», explica Martin.

En la especialidad del mantrailing, el perro olfatea una prenda del desaparecido en una zona despejada y sigue el rastro de la persona desaparecida aportando información adicional, como si la persona ha estado en algún punto concreto o no; además, aprenden a seguir el rastro en superficies asfaltadas.

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En el entrenamiento, los bomberos simulan búsquedas y rescates.

En las estructuras colapsadas los perros de venteo no funcionan con un olor de referencia, sino que olfatean el aire en busca de las exhalaciones de los sepultados.

Detección

La Unidad Especial de Guías Caninos de la Policía Nacional (UEGC) de Palma está compuesta por ocho policías y una veintena de canes; en la Isla sus especialidades, bien diferenciadas entre sí, son la detección de drogas, billetes de curso legal y armas, y la detección de explosivos.

«Trabajamos como un binomio; como su guía lo dirijo y me apoyo en su trabajo, interpretando sus señales. Ellos asocian los olores con un premio. Cuando detectan el olor lo señalan de forma activa o pasiva, o sea, tocando o sin tocar el foco odorífero», indica.

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Los agentes de la Policía Nacional Sergio Guillén y Alberto Molina posan con las dos nuevas incorporaciones de la unidad: Grey, una braco de Weimar, y la springer spaniel Sisu.

Alberto Molina, miembro de la unidad. Cabe destacar que los perros policía tienen muchas más especializaciones, como el rescate o la detección de restos humanos, la búsqueda de acelerantes de fuego en posibles incendios provocados, la intervención con el GEO o la localización de personas ocultas.

«Lo importante no es la raza del perro ni el pedigree; nosotros nos fijamos en sus aptitudes», comenta Molina.

Pastoreo

Por su parte, los perros de pastoreo resguardan, reúnen y conducen el ganado. Originarios de Brecon (Gales), los cuatro border collie de Jaume Coll, uno de los fundadores de la Associació Balear del Border Collie de Pastoreig, pasarían horas observando y controlando a las ovejas. La actividad resulta muy estimulante para ellos; con ella agotan parte de su desmedida energía y afloran sus instintos más básicos.

«A día de hoy, con las fincas valladas, el perro no resulta imprescindible, pero facilita mucho el trabajo. Hay payeses que dicen que el mejor perro es un poal d’ordi», afirma Coll, que también destaca la creciente participación de la mujer en el pastoreo deportivo, una disciplina tradicionalmente masculina. «En la asociación desarrollamos el instinto del animal. Son perros predispuestos al trabajo, como un atleta que ha nacido para correr, si le motivas tendrás un buen animal, tanto para el trabajo como para la competición».

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Jaume Coll con dos de sus border collie, muy entregados.

Coll enfatiza la importancia de la cría controlada y lamenta que algunas razas, «se pongan de moda. La gente debe saber si puede cubrir las necesidades del animal, si no pueden, deben buscar ayuda. De lo contrario, tendrán un perro frustrado, lo que deriva en comportamientos conflictivos y en que se llenen las perreras».

Jaume Coll se dirige a sus perros en inglés porque es el idioma que se emplea en las competiciones internacionales. Durante los entrenamientos se pulen y trabajan algunos aspectos como la distancia, el empuje o el outrun, que consiste en trazar un recorrido amplio para recoger a todas las ovejas.