Ramon Mirabet, en la proa del ‘llaüt’ ‘Sant Isidre’, desde donde ofrecerá varios conciertos ‘sorpresa’ en Mallorca, Menorca y Formentera. | ROSER GAMONAL

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Ramon Mirabet (Sant Feliu de Llobregat, 1984), no es un cantante al uso. Él va más allá de la música, de la canción, porque así lo aprendió de sus padres, músicos también. «Ellos me enseñaron a ver la música como una herramienta para el cambio, para intentar cambiar las cosas, y por eso quiero que sirva para preservar el Mediterráneo». Son la música y el mar los que protagonizan la aventura que emprendió el sábado pasado en Cadaqués (Girona), que le llevará también por las Islas, en una ‘Gira del Mar’ a bordo de una embarcación que es en sí misma la historia viva de la navegación de Mallorca, un llaüt construido en 1925 en Portocolom por el mestre d’aixa Joan Creus. La Gira del Mar representa el espíritu aventurero de Ramon y qué mejor velero para inspirar esta iniciativa que el histórico Sant Isidre, que durante casi cien años ha albergado historias de guerra –formó parte de la Armada durante la II República– y contrabando, pero también de investigación y ecología –de la mano de organizaciones internacionales como Greenpeace–.

«Con un grupo de amigos marineros llevábamos unos cuantos años organizando conciertos ‘sorpresa’ a bordo del Sant Isidre por la costa de Cadaqués, que se convertían en noches inolvidables del verano. Fueron aventuras humanas muy intensas que hicieron que naciera una fuerte conexión entre todos. La idea de repetir esa experiencia en las Islas y donde nos llevara la aventura surgió con fuerza», señala Ramon Mirabet. Hace casi una década el cantante    entró en contacto con el Sant Isidre y su tripulación. «Antes de empezar a tocar en escenarios, recorrí mucho mundo. La música me llevó a Cap de Creus (reserva natural en la costa norte de Girona), y allí tiene su base el Sant Isidre. Después de tantos años de amistad, sentimos la obligación moral de llevar este llaüt a su lugar de nacimiento». Su llegada a Portocolom está prevista para este jueves, y con la puesta de sol, Ramon Mirabet ofrecerá un concierto sorpresa a todos los que acudan a recibir al Sant Isidre, que llegó a Menorca el lunes por la mañana tras una travesía de treinta horas. Después de Mallorca, el llaüt pondrá rumbo a Formentera, donde llegará el día 14, y de allí a Sitges.

La Gira del Mar tiene una fuerte vertiente musical. De hecho, esta es la primera vez que Mirabet grabará en alta mar, y para ello cuenta a bordo con máquinas de grabación y de procesos analógicos para registrar en forma de canciones las experiencias e historias con los marineros y habitantes de los lugares que visitan. Serán canciones que formarán parte de su cuarto álbum, que se presentará oficialmente a principios de 2022. «El barco también habla, y queremos que el disco tenga esos sonidos». Esos temas abordarán      «mis experiencias personales, los pensamientos que tendré estos días, el amor y el desamor, las pérdidas y vivencias… Abriré mi mente y mi corazón».

Con los tiburones

En la vertiente medioambiental, la Gira del Mar compartirá actividades con Sharp Med en Mallorca. «Esta organización realiza estudios sobre tiburones en el Mediterráneo, y acudiremos con ellos a lugares donde se realizan avistamientos». Allí explicarán la situación de los escualos. Pero también acudirá el Sant Isidre a recoger plásticos y realizar labores de limpieza del litoral allá donde sea requerido. «La Gira del Mar es un homenaje al Mediterráneo y a sus contrastes», y a través de las redes sociales se dará detalle de cada una de las actividades.

Bella estampa del casi centenario ‘Sant Isidre’.

Antes de subir a los escenarios, Mirabet ofreció su música por las calles de media Europa durante seis años. «Esa fue una de las etapas más hermosas de mi vida, la que me descubrió que yo quería dedicarme a la música». Aunque la de los escenarios es la etapa que quiere vivir ahora, esta Gira del Mar le evoca, sin duda, la calidez de las relaciones humanas de aquellos días, de la mano de la gente del mar.