Un momento del brindis con los directores del hotel. | HMHotels

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La pareja belga fomada por Jacques Everaerts e Irina Janssens llegó a Mallorca por primera vez y eligió el hotel HM Tropical para disfrutar de su luna de miel en la isla. El trato recibido, las instalaciones y localización del hotel hicieron que volvieran a elegir este hotel una vez más… y así, año tras año, hasta 50, demostrando así medio siglo de fidelidad y cariño. Una emotiva historia que ha emocionado a la cadena mallorquina, que, 50 años después de su primera estancia, ha querido sorprender y fidelizar a la pareja belga con un evento   especial.

A lo largo de los 50 años que han vivido junto a HM Tropical, Jacques e Irina han visto pasar por sus ojos la evolución del hotel, sus renovaciones e incluso la jubilación de alguno de sus empleados, con quienes han forjado una relación como si de una familia se tratara.

Esta familia, la del equipo humano que ha pasado por el hotel en las últimas décadas, ha sido la encargada de alegrar a sus huéspedes más queridos con un encuentro muy especial en el que han reunido a Jacques e Irina con los directores y jefes de recepción que ha tenido el hotel desde hace 50 años. Sin duda, una enorme alegría para todos, ya que los huéspedes también son una parte muy importante en la vida de los empleados de un hotel y quedan para siempre en su recuerdo, llegando en ocasiones a unir lazos a lo largo de toda la vida.

En este encuentro, el hotel hizo entrega a la pareja belga de una placa conmemorativa en agradecimiento a sus 50 años de fidelidad, además de ofrecerles una comida con los directores del hotel que han conocido a lo largo de sus estancias en el mismo y agasajarles con detalles como flores y cava. Toda una sorpresa que ha emocionado, no solo a sus dos protagonistas, sino a toda la cadena hotelera.

Durante el encuentro, los turistas recordaron diversos momentos vividos en el hotel y los empleados y directivos del hotel destacaron que más que clientes son amigos. Este es el ejemplo palpable de la hotelería como vocación,    atención, cuidado y cariño hacia el huésped, es formar un equipo humano que se convierta en familia y, como tal, piense siempre en lo mejor para cada persona.