Hemos estado de viaje en #Mallorca durante una semana y no podéis imaginar lo que hemos disfrutado con esta isla.… https://t.co/5juSlW2wF3 | Twitter: @LMundoNmiCamara

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Su paso por Mallorca no ha pasado desapercibido. David y Lorena, una pareja de malagueños que desde hace seis años recorren el mundo y lo cuentan a través de su blog El mundo en mi cámara, viajaron recientemente a la Isla para descubrir sus parajes más emblemáticos. Se muestran agradecidos al trato dispensado, y defienden que lo que han conocido de primera mano no concuerda exactamente con la imagen de Mallorca que algunos tienen en la cabeza. Y es que, como ellos mismos reconocen, nuestra tierra ofrece muchos más alicientes que el turismo de borrachera en el que quizás injustamente se pone el foco.

¿Desde cuándo retratan el mundo a través de sus viajes?
—Hace 6 años creamos el blog. En él contamos cada uno de nuestros viajes dándole una gran importancia al aspecto visual con las fotos. Nuestra premisa es que el lector consiga viajar virtualmente a través de las imágenes. Además, desde hace dos años somos 'papis' viajeros, demostrando que viajar y ser padres no es incompatible.

¿Qué les llevó a elegir Mallorca como destino. Habían estado antes en la Isla?
—Fue puro azar. La mayoría de nuestros viajes comienzan en algún buscador y sobre aquellos destinos que no hayamos estado. En esta ocasión buscábamos un destino de playa dentro de España y Mallorca apareció con unos precios de vuelos y hotel bastante buenos. No nos lo pensamos y más cuando todavía no habíamos estado en las Baleares.

¿Cómo es viajar en tiempos de pandemia?
—Pues como se pueden imaginar, bastante complicado y más con un bebé. Sobre todo por la inseguridad de que te cancelen el viaje. De hecho, ya hemos tenido que cancelar dos grandes viajes. El primero, precisamente, un viaje al norte de Italia, justo la misma semana en el que la COVID-19 entró en Europa por aquella zona. Ni a cosa hecha. El segundo viaje fue a Estambul unos meses después, creyendo que esto iba para unos meses nada más. Y aquí seguimos... Así que ahora nos limitamos a viajar por España y a poder ser en destinos que no impliquen muchas aglomeraciones. Por eso preferimos playa o zonas rurales.

¿Les atrae más la costa que la montaña?
—Sin lugar a dudas, somos de playa. Siendo de Málaga, imagínate. No obstante, nos encanta también perdernos por los pueblos de montaña. Adoramos su tranquilidad y sosiego. ¿A quién no?

¿Esperaban que Mallorca tuviera tanta diversidad y variedad?
—Sí lo esperábamos porque preparamos mucho los viajes para conseguir un buen contenido. Pero tenemos que reconocer que hubo un momento en el que nos agobiamos ya que hay mucho por ver y tan sólo teníamos una semana de viaje. Y encima a ritmo de llevar un bebé. Es una Isla que sorprende con la gran variedad de paisajes y actividades que ofrece. Montañas, pueblos, playas kilométricas, calitas, una ciudad cosmopolita y un interior a un ritmo de antaño.

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¿Con qué paisaje de la Isla se quedan? Cuáles son sus lugares favoritos.
—Es muy complicado quedarse con unos cuantos, pero tenemos que decir que la playa de Es Trenc nos maravilló. Estuvimos tanto a primera como a última hora del día con un baño al atardecer. Mágico. El Cap Formentor sería otro de la lista de imprescindibles. Sa Calobra también nos maravilló y no sólo por su diabólica carretera, sino por el atardecer que pudimos contemplar en el Torrent de Pareis. El Parque Natural de Mondragó es otro de la lista. ¡Qué playas! Y para terminar, Fornalutx. Y es que este pueblo es precioso. Normal que sea considerado como uno de los más bonitos de España.

Y de Palma, ¿qué zona o paisaje de la ciudad les resultó más sorprendente?
—Tenemos que decir que le dedicamos menos tiempo de lo que se merece precisamente por la situación de la pandemia. Pero nos quedamos con sus callejuelas. Es algo que nos encantó.

¿Han conocido algo de la cultura o la gastronomía local?
—Por supuesto. Obligado era probar las ensaimadas de Ca'n Joan de s'Aigo. Pero también hubo tiempo para probar un buen arroz brut, el pa amb oli, la sobrasada o el frit mallorquí. Y nos hubiese gustado probar muchas más cosas.

¿Cuál es su percepción de los mallorquines?
—Pues sinceramente no podemos decir que hayamos tenido mucho contacto con los mallorquines ya que lo que uno se va encontrando en los lugares son extranjeros o españoles de otras provincias. Básicamente nuestro contacto con mallorquines son empleados de tiendas, panaderías y restaurantes. Y que decir, ¡fueron todos muy muy amables! De hecho, en algunos lugares nos daba la impresión que estaban deseando de que llegara algún español. Seguro que con más tiempo en Palma o localidades del interior hubiésemos interactuados más.

¿Les quedan ganas de repetir?
—Rotundamente sí. Volveremos. Aunque lo haremos fuera de temporada, tal vez en primavera u otoño y a un ritmo mucho más tranquilo y fuera de ruta. Ojalá sea pronto.

¿Recomendarán visitar Mallorca a sus seguidores, familiares y amigos?
—De hecho ya estamos en ello. Intentamos transmitir que Mallorca no tiene nada que ver con lo que venden en las noticias. Mallorca no es borrachera, desenfreno u hoteles con jóvenes confinados. Mallorca es un destino con las, posiblemente, mejores playas que hayamos estado; un norte maravilloso digno de cualquier paisaje alpino; y Palma una de las ciudades más bonitas de España. Eso es lo que trataremos de reflejar en las entradas que hagamos en el blog. Y por supuesto, siempre promover un turismo sostenible y responsable. Tratar de apoyar a los negocios locales para que sea realmente un gran círculo en el que todos salgamos ganando. Esa es la idea y hacia donde debe ir el turismo. Y lo decimos nosotros, que somos de Málaga, una ciudad que sufre prácticamente los mismos problemas que Mallorca.