María Barceló es de Petra, pero vive en Porto Cristo con su familia. | Esteban Mercer

María Barceló acaba de llegar de París, donde un año más no ha querido perderse la semifinal de su sobrino Rafa Nadal, que este año, como es sabido, no consiguió llegar a la final de su trofeo fetiche. Sin embargo, María ha aprovechado para fotografiar todo lo que quiere mostrar en su cuenta de Instagram, la que la ha convertido en una influencer diferente. En esta entrevista explicamos el motivo que la hace distinta a las demás.

¿Quién es María Barceló Oliver?
– En realidad, no soy nadie y lo soy todo en el sentido de que soy una mujer realizada y con ilusiones para el futuro. Soy empresaria y además tengo una cuenta en Instagram cada vez más importante que me está dando una nueva oportunidad en la vida.

¿No buscaba esta nueva vida?
– No lo sé. Sí que me da muchas alegrías porque cada vez disfruto más haciendo el trabajo que hago, tan vinculado además a Mallorca. Por otra parte, junto con mi hermana somos propietarias de un agroturismo que es una antigua possessió del siglo XVI que a base de muchísimo esfuerzo y dedicación hemos podido restaurar palmo a palmo. En estos momentos no lo gestionamos nosotras, pero aun así hay que estar pendiente de muchas cosas en las que hay que estar sí o sí. La heredamos de nuestro padre y estamos muy orgullosas de que nos pertenezca algo que es tan emblemático de Petra.

Vive en Manacor…
– No, en Porto Cristo, que no es exactamente lo mismo. He dedicado mi vida a ser madre durante las 24 horas del día, incluso cuando trabajaba en los juzgados de Manacor en que solo era madre del mayor. Aprobé las oposiciones de oficial de Justicia y me dieron plaza en los juzgados de Manacor; debía ser el destino. Siempre lo compaginé con la ayuda de mis padres, de mi marido también, pero en cuanto tuve el segundo hijo dejé mi trabajo para dedicarme a la familia, porque como a tantas mujeres, el horario laboral, tan estricto, no me permitía otra cosa. Ahora que mis hijos ya son mayores he comenzado otra etapa que nada tiene que ver con la anterior.

Ahora es ‘instagramer’...
– Sí y me da muchas alegrías y también mucho trabajo, que agradezco. Colaboro con marcas, algunas me pagan por ello y a otras las ayudo a que sean más conocidas porque considero que es justo apoyar a los que comienzan como un día no muy lejano otros me apoyaron a mí. Es un trabajo que exige mucha dedicación pues tras cada foto hay mucho esfuerzo, detrás de cada historia que cuelgo también. Y está mi criterio, obviamente.

Crear contenido no es fácil y menos llegar a tanta gente. ¿Cuál ha sido la razón de su éxito?
– Creo que ha gustado un perfil que no es el convencional, el que no soy una niña de veinte años sino que soy una mujer de mediana edad y muchas mujeres se pueden sentir identificadas. Creo que somos muchas las instagramers de más de cuarenta años pero pocas tienen visibilidad, son desconocidas. Sigo a algunas de sesenta años que son mujeres espectaculares con una clase que no tienen las chicas jóvenes. Somos un perfil de edad que está olvidado y sin embargo es el que tiene el poder adquisitivo real. Me sorprende que den tanto bombo a las chicas jóvenes cuando el dinero está en manos de los adultos.

María Barceló
Maria, con atuendo primaveral. | Esteban Mercer

¿Instagram es solo visibilidad y negocio?
– No me gustan los perfiles que parecen tiendas online. Me gusta que tras un perfil haya una vida verdadera. Por eso quiero insistir en lo de la edad. Las que ya hemos criado a los hijos tenemos una independencia que nos permite gastar el dinero en lo que queramos y somos autosuficientes sin tener que dar explicaciones a nadie. Me refiero a caprichitos, no a grandes inversiones, pero sí a una forma de vivir determinada.

¿A usted qué le gusta mostrar?
– Me gusta realzar la Mallorca tranquila, la que huye de las masas. Hablo poco de mi vida personal, por no decir nada. Me gusta mostrar la moda y me gusta mostrar las bellezas de esta Isla donde vivimos, que no tiene rival en el mundo. Mi intimidad es sagrada, me cuesta abrirme en ese sentido.

¿Por qué razón? Ser tía de Rafa Nadal no es nada malo, ¿o sí?
– Al contrario, creo que si lo usara podría beneficiarme pero es una faceta que no me gusta explotar. Para nada lo haría, no me sentiría cómoda. Me gusta que me sigan mostrando como soy yo realmente. Exploto una imagen de mi misma con unos looks y complementos de cara a la gente que ama la moda y que ama el estilo de vida mallorquín. Cuento la Mallorca a través de los ojos de una mallorquina de Petra, no a través de los ojos de una extranjera que seguramente perciba una Mallorca muy distinta.

Promocionar Mallorca…
– Sí, eso es, y su estilo, que es muy particular y que no tiene nada que envidiar a otros pero parece que tienen que venir de fuera a mostrárnoslo. Me gusta mostrar una Mallorca luminosa y tranquila, poco pretenciosa y bella. En definitiva, una Mallorca muy nuestra cuya imagen se ha visto muy distorsionada. Por mucho que viajes, cuando regresas a la Isla te das cuenta de lo que tenemos, y es mucho.

¿Qué tenemos?
– Contrastes brutales, la playa y el Pla, la Serra y Ciutat, un clima fabuloso y una seguridad que ya querrían muchos países tener en sus lugares turísticos, además de una cultura vastísima y un saber estar que facilita mucho las cosas. No ha de venir nadie de fuera a enseñarnos cómo ser, sabemos ser desde hace muchos siglos.

En Porto Cristo, Manacor o Petra se debe sentir muy observada, no le haría falta un Instagram para ser conocida…
– Un poco sí me siento observada, pero sobre todo en Petra recibo tanto cariño que es difícil describirlo. Desde pequeñita saben quién soy y cómo soy, así que nadie se sorprende, mis amigas son las de toda la vida y he hecho amigos por el camino. Ahora bien, cuando alguien me conoce solo a través de Instagram noto que el trato es diferente.

Usted ha vivido tres vidas...
– Sí, de momento sí, y con tres etapas muy bien diferenciadas. Esta tercera etapa que estoy viviendo ahora creo que es importante. Sucede cuando los hijos ya son independientes o están encaminados. Es importante cuidar de una misma, mimarse, quererse, consentirse... Mi ilusión siempre fue dedicarme a la moda y de alguna manera lo estoy haciendo realidad.

¿Hacia dónde va?
– No lo sé, no tengo metas. Será donde la vida me lleve. De momento, solo siento satisfacción. Nunca imaginé que trabajaría con Mar Flores y lo estoy haciendo con su nueva colección. Es una mujer realmente maravillosa que ha confiado en mí para hacer unas fotos con su ropa y ha sido un regalo precioso. Me encanta que la vida me dé sorpresas.