Imagen de una clase de tai chi en Palma. | T. Ayuga

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Un ensayo controlado y aleatorizado ha descubierto que el tai chi es tan eficaz como el ejercicio convencional para reducir el perímetro de la cintura en adultos de mediana edad y mayores con obesidad central, según publican los investigadores en la revista Annals of Internal Medicine.

La obesidad central, es decir, la grasa acumulada alrededor de la sección media del cuerpo, es una de las principales manifestaciones del síndrome metabólico y un problema de salud común en esta cohorte.

El tai chi es una forma de ejercicio mental y corporal que suele describirse como 'meditación en movimiento'. Se practica en muchas comunidades asiáticas y es cada vez más popular en los países occidentales. Aunque se sabe que es una actividad adecuada para las personas mayores, incluidas las que no son activas, hasta ahora había pocas pruebas sobre los beneficios del tai chi para la salud.

Investigadores de la Universidad de Hong Kong asignaron al azar a más de 500 adultos mayores de 50 años con obesidad central a un régimen de tai chi, ejercicio convencional o ningún ejercicio durante 3 meses.

Los participantes en los grupos de tai chi y de ejercicio se reunieron para realizar ejercicios dirigidos por un instructor durante 1 hora 3 veces a la semana durante 12 semanas. El programa de tai chi consistía en el estilo Yang de tai chi, el estilo más común adoptado en la literatura, y el programa de ejercicio convencional consistía en caminar a paso ligero y actividades de entrenamiento de fuerza.

El perímetro de la cintura y otros indicadores de salud metabólica se midieron al inicio, a las 12 semanas y a las 38 semanas. Los investigadores descubrieron que tanto el grupo de intervención de tai chi como el de ejercicio convencional tenían reducciones en la circunferencia de la cintura, en relación con el control.

La reducción del perímetro de la cintura tuvo un impacto favorable en el colesterol HDL, o el llamado colesterol bueno, pero no se tradujo en diferencias detectables en la glucosa en ayunas o la presión arterial.

Según los autores del estudio, sus resultados son una buena noticia para los adultos de mediana edad y mayores que padecen obesidad central pero que pueden ser reacios al ejercicio convencional debido a sus preferencias o a su movilidad limitada.