Toni De Pascual, con el delantal de ‘Masterchef’ en la foto oficial. | RTVE/ MEL

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Elegido entre cerca de 70.000 aspirantes como uno de los 16 participantes de Masterchef 9, el mallorquín Toni De Pascual se estrenó en el primer programa, grabado en el Parc de la Mar de Palma, como capitán del equipo azul. Hombre de mundo, emprendedor y con negocio propio, especializado en gastronomía local, es un apasionado de la cocina y del póker.

¿Qué valoración hace de su primera experiencia en Masterchef?

–La experiencia fue increíble, sobre todo una vez que conseguí el delantal y entrar en el programa y al saber que la primera prueba de exteriores sería en Mallorca, mi tierra. Una mezcla de sentimientos de todo. Me gusta el rock and roll, y en la vida hay que ser fuertes y positivos. Es verdad que fue agotador, pero una maravilla. Mallorca es lo que más quiero en el mundo. De hecho tengo a mi Isla tatuada en el hombro. Y representar a los mallorquines en Masterchef es algo que me hace súper feliz y por lo que voy a pelear hasta el final.

¿Cómo se sintió liderando al equipo azul en el primer programa?

–Me encontré muy cómodo. Siempre me ha gustado liderar, es algo con lo que nací. Todo fue positivo, aunque perdimos. El equipo trabajó muy bien pese a la presión a la que estábamos sometidos y a Ofelia (entre risas), que es quien más ruido hace, hay que ponerla firme. Claro que me gustaría ganar Masterchef, soy muy competitivo y el tío que más bromas hace, pero cuando trabajo estoy serio y me esfuerzo. Voy a pelear por ganar, por mí y por Mallorca.

En la prueba, frente a la Seu, le tocó elaborar un coca de trempó que le recordó a su abuela. Incluso la lleva tatuada en el brazo...

–Hubo una época de joven que viví con mi abuela, a quien recuerdo con cariño. Me hice el tatuaje en el brazo cuando estaba hospitalizada, poco antes de que falleciera. La coca de trempó estaba presente en casa cada semana. Tengo fama de hacerlas muy buenas, algo que lamentablemente no pudo ser en el programa, pero sé que ella me está viendo desde arriba y se lo quiero dedicar y hacer ese guiño a mi familia, que es lo que más quiero en este mundo.

¿Qué es la cocina para usted?

–En mi familia, cada 24 de diciembre no hacemos una comida normal, sino que hacemos una competición de pinchos. Estamos todo el año pensando el pincho para que cuando nos reunamos los 17, degustarlos y elegir el mejor. Para mi la cocina lo es todo, es mi vía de escape, soy un enamorado de la cocina y espero demostrarlo en el programa.

¿Cuál ha sido su formación?

–Nunca he trabajado en restaurantes, ni he ido a clases de cocina. He aprendido de mi madre y de mi padre, que cocinan de maravilla, viendo vídeos y programas de cocina. Ojalá, algún día, tenga la oportunidad de formarme en restaurantes de categoría, eso sería un sueño hecho realidad. Pero ahora vamos a pelear por el concurso y luego ya veré.

¿Cuál es su plato estrella, o el que mejor cocina?

–Intento cocinar un poco de todo. En mi empresa Mel, (Mallorca Eats Local) hago una actividad que son unas clases para hacer paellas. Me encanta el arroz en general, tanto para comer como para cocinar. Para entrar a Masterchef hice un socarrat.

También le apasiona el póker, ¿no?

–El póker forma parte de mi vida, siempre ha esta ligado a mí. Lo conocí de joven, en aquel entonces no se entendía como ahora, fue difícil que mi familia lo reconociera, pero me apoyó. Me salió trabajo en el extranjero y no pude dedicarme a las cartas como quería, pero a los ocho años decidí volver y jugar a nivel profesional. De hecho conocí así a mi pareja, que es crupier. Ahora estoy en una escuela online. Somos un equipo profesional, donde estudio, me preparan, tengo coach, etc. Lamentablemente en España está mal regulado y ya va siendo hora de que el póker se reconozca como realmente se merece.

¿Cual es su relación con Projecte Home?

–Mi paso por Projecte Home ha sido una maravilla. Tuve una época muy mala y por suerte y por mi familia pude salir adelante y estoy orgulloso de ello. No me quiero esconder. Estamos en 2021 y ya es hora de que se deje de hacer dramas. En cada casa se cuece algo y me parece bonito poder pedir ayuda porque además la gente te suele ayudar, y en centros como el de Projecte Home te reciben con los brazos abiertos, hay un compañerismo excepcional.

¿Cuál es su sueño, su meta?

–Tengo muchos. A nivel ‘pokeril’, viajar por el mundo. A nivel de cocina, tener un restaurante en Mallorca donde la gente que viniera soñara y disfrutara por cada cosa que hiciéramos. Esto es Masterchef, es una oportunidad única, quiero formarme e ir paso a paso.

Trabajando una masa de coca de trempó que se le resistió.