Detrás de la barra / La lucha diaria del sector de la restauración ante las restricciones

Bar Lin: «Hay que ser optimistas»

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Bar Lin, en la calle Aragón, lleva 53 años atendiendo a su variada clientela.

M. À. Cañellas

A pesar de su nombre, y para evitar cualquier confusión, el Bar Lin no ha sido nunca, ni lo es en la actualidad, un establecimiento cuyos dueños sean chinos. «El bar se abrió en 1968 y una hija de los dueños tenía Catalina de nombre, pero le llamaban Lina, y de ahí debió ser que el bar se quedara con el nombre de Lin, y nosotros ya lo dejamos así», explica Nicolás Bordoy, que cogió el bar en 1983 y desde entonces lo regenta con su mujer, Magdalena Santandreu. «Hasta que llegó este desastre, ella se ocupaba más de la cocina y yo de la barra. Ahora no tenemos barra y casi no usamos la cocina», explica Nicolás.

A pesar de las dificultades, el matrimonio está muy agradecido a la clientela. «Ellos valoran mucho que hagamos el esfuerzo de abrir cada mañana a las 6.30 para que se puedan tomar un café de calidad en vez del de máquina que suele haber en sus trabajos». Y es que trabajadores de la zona, además de vecinos, conforman el grueso de su clientela. «Pero también vienen desde otras partes de la ciudad. Entre los habituales contamos con el exconseller Carles Manera, que es vecino de la zona, y también ha venido todos los años, menos éste, un grupo de alemanes que reservaba una tarde de sus vacaciones para venir aquí a comer nuestras tapas», explica Bordoy, quien no pierde la alegría.

Palma bar lin foto Miquel A Cañellas Canellas
Magdalena Santandreu y Nicolás Bordoy regentan este bar desde 1983.

«Hay que ser optimistas. Es cierto que lo primero es la salud, pero la gente también tiene que vivir. Nosotros aguantaremos lo que haga falta». «Algo tenemos que hacer durante todo el día», añade Magdalena, quien ha tenido que apagar casi por completo los fogones. «Ahora servimos, además de cafés y bollería, tortilla de patatas, alguna tapa y bocadillos».

La persiana está levantada hasta las 15.30 horas, cuando en la época pre-COVID el bar se abría hasta las diez de la noche. «Los sábados también abrimos y es curioso porque algún día está muy animada la cosa, pero a la semana siguiente baja sin saber el porqué».

Dos clientas, esperando su pedido para llevar.

Una oferta corta, pero sabrosa

El Bar Lin suele ofrecer unas tapas de reconocida solvencia y platos combinados igualmente sabrosos, pero la actual situación ha hecho que Magdalena Santandreu haya tenido que parar, muy a su pesar, la producción. De todas formas, lo poco que se ofrece sigue siendo de garantía.

Palma bar lin foto Miquel A Cañellas Canellas