María David, Cristina y Marta llevan las riendas de Skalop que ha crecido hasta los cinco negocios propios en Mallorca y otro en Madrid. | Pilar Pellicer

Hace 26 años la familia Seguí fue a Viena de vacaciones. Allí, por diversas circunstancias, dieron con un restaurante llamado Skalop. A Bartolomé Seguí le gustó el concepto y a las pocas semanas, con otros dos socios, abrió los dos primeros Skalop en Palma (General Riera y Andrea Doria). A los dos años, Seguí compró las partes de sus socios y se quedó como propietario único.

A día de hoy, sus hijas María David, Cristina y Marta llevan las riendas de un negocio que ha crecido hasta los cinco negocios propios en Mallorca y otro en Madrid a través del Cook Room de Glovo, y otras cinco franquicias repartidas por Inca, Llucmajor, Ocimax, Centro Comercial Porto Pi y Mallorca Fashion Outlet. A causa de la pandemia, de todos ellos permanecen abiertos solo dos en Palma y el de Madrid, de cuya experiencia se encuentran muy contentas hasta la fecha. Las cinco franquicias pertenecen a tres empresas y dos de ellas han repetido ya que la inversión realizada la recuperaron en apenas cuatro meses.

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María David, Cristina y Marta Seguí son las encargadas del negocio que fundara su padre hace 26 años.

Marta y Cristina se encargan de la parte de los proveedores, ventas y franquicias y María David de la parte financiera. Desde los inicios de esta empresa, ofrecer un buen producto a un precio ajustado ha sido la base del éxito del negocio. «Todo es fresco y lo preparamos cada día, a excepción de las patatas fritas y las croquetas, que aunque también las hacemos nosotros, las congelamos», explica María, quien resalta que el negocio ha bajado por la pandemia un 70 por ciento y se queja de la inexistencia de ayudas. «Hemos pedido dos créditos ICO y no hemos recibido ninguna ayuda».

De los más de 50 trabajadores de plantilla, en la actualidad trabajan 15. «A pesar de todo estamos contentas y nos sentimos unas privilegiadas. El cliente está respondiendo, sobre todo el fin de semana, y es de agradecer», explican.

Una de las ventajas de su negocio es que la mayoría de la clientela es local, aunque reconocen que «al final, todos vivimos del turismo».

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Una clienta realizando un pedido.

Los escalopes de cerdo y pollo

Como su propio nombre indica, los escalopes, tanto de cerdo como de pollo, son la seña de identidad de una completa carta. Los encargos se pueden recoger en el local y también se entregan a domicilio. Otro segmento que ha adquirido protagonismo ha sido el de las ensaladas.