La lucha diaria del sector de la restauración ante las restricciones. | Youtube Última Hora

7

El café bar Pacharán, antiguo mesón Sobrero, ubicado en la Avinguda Gaspar de Bennazar, 29, de Palma, sigue levantando la persiana cada mañana. De lunes a domingo, Juan Angulo y su mujer, Carmen Caparrós, sirven a una fiel clientela. «Cogimos el local hace nueve años», comenta Juan, quien lleva 42 años en el sector. «En sa Pobla abrí mi primer bar. Lo tuve seis años y luego me vine a Palma y abrí el Mesón Plaza, muy cerca de aquí. Con la crisis me salió la oportunidad de coger este y aquí seguimos cuando creíamos que ya íbamos a descansar, tras trabajar toda la vida».

En la cocina se encuentra su mujer, Carmen Caparrós, quien hace más de 50 años que se dedica a elaborar platos caseros. «Empecé con 12 años, trabajando en casa de unos señores, y allí aprendí a hacer todas las recetas de la cocina mallorquina». Por el Pacharán han desfilado desde toreros a jueces, políticos, artistas, periodistas, etc. «Tenemos clientes que vienen desde los pueblos, especialmente los domingos, para llevarse paletillas de cordero, caracoles o el rabo de toro, que son algunos de nuestros platos estrella», señala Juan.

Con la actual situación, Carmen y Juan aseguran que «lo estamos dando todo. No tenemos ayuda económica de ningún tipo y ya se nos han ido todos los ahorros que teníamos. Desde que nos levantamos hasta que cerramos, mi mujer y yo estamos trabajando. Es una pena que la restauración tenga que pagar todos los platos rotos de la pandemia».

A primera hora, los clientes pasan a buscar un café o bocadillos para llevar. Deliciosos panecillos de pepito de lomo, de pollo, ternera, camaiot, sobrasada, queso, etc., y al mediodía tienen un sugerente menú de dos platos a elegir entre tres propuestas, como canelones, cocido de garbanzos o entremeses, además de costilleja asada, escalope de ternera o estofado con albóndigas.

En toda su vida profesional, Juan Angulo recuerda que «ninguna crisis fue tan mala como lo está siendo esta».