Una mujer durante una mamografía. | NJERI MWANGI

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El cáncer mató a diez millones de personas en 2020, la mayoría en países de renta baja y media, según ha informado la Organización Mundial de la Salud (OMS), tras advertir de que en las próximas décadas los nuevos casos aumentarían para llegar a ser casi un 50 por ciento más altos en 2040.

Ahora bien, el organismo ha asegurado que muchos tipos de cáncer tienen grandes probabilidades de curarse si se diagnostican y tratan oportuna y adecuadamente. Y es que, actualmente una de cada cinco personas padece cáncer en algún momento de su vida, provocando la muerte de uno de cada ocho hombres y una de cada once mujeres diagnosticados con algún tipo cáncer.

Con un 11,7 por ciento de los casos nuevos, el de seno es la manifestación más común del cáncer. Le siguen el cáncer de pulmón, el de colon y el de próstata. «El cáncer es una de las principales causas de muerte entre niños y adolescentes, un colectivo en el que se diagnostican cerca de 400.000 casos al año», ha añadido el doctor del departamento de Enfermedades no Transmisibles de la OMS, Andre Ilbawi.

Asimismo, la OMS ha alertado sobre la «tardanza y falta de acceso» a diagnósticos y tratamientos asequibles que imperan, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios, y se han agudizado durante la pandemia de COVID-19. Y es que, antes de la pandemia más del 90 por ciento de los países de renta alta podían dar tratamiento a los enfermos, mientras que en menos del 30 por ciento de los países pobres había ese servicio.

Sin embargo, un sondeo de la OMS mostró que la pandemia de COVID-19 interrumpió los tratamientos para el cáncer en más del 40 por ciento de los países pese a que estos pacientes corren un mayor riesgo frente al coronavirus.

«Sabemos que menos gente ha podido completar sus tratamientos y anticipamos que tendrá un impacto en el número de muertes por cáncer en los próximos años. La magnitud de ese impacto, estamos trabajando para hacer modelos y ayudar a los gobiernos a entenderlo un poco mejor, pero es difícil decir que aumento habrá y qué impacto tendrá en el número de casos de cáncer y de muertes por la enfermedad en los próximos años», ha reconocido Ilbawi.

CÁNCER DE MAMA Y CÉRVIX UTERINO
El cáncer de mama fue el de mayor incidencia en 2020, superando al cáncer de pulmón, con 2,3 millones de nuevos casos, es decir, casi el 12 por ciento del total de los diagnósticos de la enfermedad.

Otro tipo de cáncer muy común entre las mujeres es el cérvix, que en 2020 sumó 604.000 nuevos casos. Además, el año pasado, casi el 90 por ciento de las muertes mundiales por esa causa ocurrieron en países de ingresos bajos y medios.

La OMS estima que el cáncer cérvix seguirá aumentando para llegar a 700.000 casos nuevos y 400.000 muertes en 2030. Esto representa un incremento del 21 por ciento de los casos y del 27 por ciento de las muertes en el periodo de 2018 a 2030. Este tipo de cáncer puede prevenirse con la vacuna contra el papiloma humano y es tratable con cirugía cuando se detecta a tiempo.

Por otra parte, la OMS ha explicado que aunque un tercio de las muertes por cáncer se deben al consumo de tabaco, al exceso de peso, las dietas poco saludables, la falta de actividad física y el consumo de alcohol, el tabaco es el factor de riesgo más importante y se le atribuye el 22 por ciento de los fallecimientos a causa de la enfermedad.

Por su parte, los factores ambientales como la contaminación del aire y del agua, constituyen factores de riesgo de algunos tipos de cáncer, como el de pulmón, vesícula y colon. Las radiaciones ultravioleta del sol son la principal causa de cáncer de piel.

Con el objetivo de reducir los riesgos de cáncer, la OMS recomienda no consumir tabaco, hacer ejercicio con regularidad, tener una dieta saludable y evitar el consumo nocivo de alcohol; así como vacunarse contra la hepatitis B y contra el papiloma. También aconseja reducir la exposición al sol intenso durante periodos prolongados.

Finalmente, la OMS ha avisado de que algunos pacientes con cáncer se han mostrado renuentes a acudir a las consultas ambulatorias o los hospitales para recibir tratamiento porque en esos lugares también puede haber pacientes con COVID-19. Los pacientes con cáncer tienen más riesgo de desarrollar cuadros más graves y potencialmente mortales de COVID-19.

«Debemos garantizar que, a pesar de la pandemia, las personas que ya estén enfermas de cáncer puedan tener acceso al diagnóstico y al tratamiento, ya que eso les puede salvar la vida. Hay herramientas disponibles para la prevención, diagnóstico y tratamiento que nos indican cómo lo podemos lograr», ha señalado el director del Departamento de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental de la OPS, Anselm Hennis.