La lucha diaria del sector de la restauración ante las restricciones. | Youtube Última Hora

Un bar de barrio. Eso es ni más ni menos lo que lleva siendo el Bar Madrid’s desde que abriera en 1966. Durante los últimos 34 años, Julia Abad ha llevado las riendas del negocio, y en los últimos 30 le ha acompañado en las labores y lo sigue haciendo, hasta el momento, su sobrino Alberto Rodríguez. «Yo vivo justo encima del bar y Alberto muy cerca. Yo abro a las 6:30 de la mañana y luego viene él».

Como es fácil de entender, Julia y Alberto no están viviendo los días más felices de su vida. «La situación es muy complicada. Aguantamos por los clientes. Por suerte, los vecinos van respondiendo poco a poco y además tenemos una serie de clientela fija entre el personal de Emaya y los de Correos».

Los bocadillos que prepara Julia tienen una más que merecida fama, pero está siendo una de las partes de su negocio que más está sufriendo. «Lo que le gustaba al cliente era venir, sentarse dentro o en la terraza y disfrutar. Ahora, por ejemplo, los trabajadores de las obras que hay alrededor del bar ya vienen con el bocadillo de casa y sólo compran el café».

Este local, situado en la calle Rafael Rodríguez Méndez, de Palma, abre de lunes a sábado de 6:30 hasta las 16:00 horas, y ha llegado a tener hasta nueve mesas en el exterior, lo que les supuso un gran alivio cuando se cerró el interior de los bares. «Pero ahora, con sólo productos para llevar, la facturación está cayendo en picado. La suerte es que la relación con la propiedad es muy buena y ya nos rebajó el precio del alquiler durante el confinamiento», explica Julia, quien no es demasiado optimista en cuanto al futuro más cercano. «Esto no va a durar dos semanas, pero tampoco sé cuándo podremos volver a abrir, aunque sean las mesas de las terrazas», comenta mientras saluda a varios vecinos que le expresan sus ánimos y su apoyo. A la espera de que los tiempos mejoren, Julia aprovecha para realizar otras tareas en el interior.