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La Ley Celaá que prepara el Gobierno sigue dando que hablar debido a la polémica sobre el supuesto cierre de los centros de educación especial, algo que varios miembros del ejecutivo se han encargado de desmentir en varias ocasiones.

Esta situación preocupa, entre otros muchos, a Bertín Osborne y su esposa, Fabiola Martínez, padres de Kike, un niño con parálisis cerebral. La mujer está convencida de que, si la ley sigue adelante, su hijo y todos los niños que se encuentran en su misma situación se verán enormemente perjudicados.

Fabiola expone en una entrevista a Europa Press que «no se está escuchando a las familias y eso es lo que ha motivado el revuelo». La venezolana ha aclarado que esto no se trata de «ir unos contra otros», sino de «cubrir las necesidades especiales que tienen los niños».

La mujer ha manifestado su preocupación debido a que, aunque los niños con necesidades especiales se integren en un colegio de educación ordinaria, si no reciben la atención previa que precisan, quedarán siempre rezagados y nunca podrán seguir correctamente el programa establecido para cada curso académico.

«No podemos empezar desde la ordinaria para luego darle los apoyos que necesita. No, vamos a darle los apoyos que él necesita para que se vaya desarrollando cada vez más hasta que llegue el momento de integrarse en la escuela ordinaria con todo su potencial posible», ha comentado Fabiola.

«Los padres tenemos el derecho a elegir sobre nuestros hijos y cada uno es libre, de momento, de poder elegir qué es lo mejor para nuestros hijos y ahí es donde nosotros nos sentimos un poco excluidos», sentencia la mujer.