Su primera pasión fue el ballet. En Mallorca, se dedicó al negocio inmobiliario, montó un anticuario e iluminó las cuevas de Gènova. Al final de su vida, fue una eminente egiptóloga.

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¿Sabía usted que la creadora del primer sex symbol masculino de la historia del cine vivió unos años en Mallorca? No, ¿verdad? Ello se debe a que «la historiografía tradicional ha potenciado las figuras masculinas y ha ocultado a las femeninas», según Georgina Sas, directora del documental Tras la sombra de Natacha Rambova. La cinta profundiza en la vida de la esposa de Rodolfo Valentino, quien «moldeó su imagen, su vestuario y su estilo para convertirlo en la primera estrella por la que suspiraron millones de mujeres en todo el mundo. Fue un acto revolucionario: por primera vez, las mujeres sexualizaban a una figura pública masculina, mostrando así sin tapujos su deseo erótico», asegura.

Nacida en 1897 en Salt Lake City, Utah (Estados Unidos), Winifred Shaughnessy se cambió el nombre por indicación del coreógrafo Theodore Kosloff, quien le aconsejo ponerse un nombre ruso para triunfar en el mundo del ballet. «Kosloff, su profesor y amante, empezó a trabajar para el director de cine Cecil B. DeMille como actor y diseñador de vestuario y decorados. Se aprovechó de ella, ya que presentaba como propias muchas ideas de Rambova», afirma Sas. «Pronto, la actriz Alla Nazimova detectó su talento y empezaron a trabajar juntas en películas legendarias de los años 20 como Salomé o Camille. Conoció a Rodolfo Valentino y se convirtió en su esposa y representante. Sin embargo, los peces gordos de la industria no querían negociar con una mujer y obligaron al divo a apartarla. Rambova se sintió traicionada y se marchó a Europa, donde poco después recibiría la noticia de la muerte de su marido, a los 31 años», relata.

Fue esposa y representante de Valentino, pero el machismo de Hollywood truncó su carrera.

En Mallorca

Llegó a Mallorca a principios de los años 30, en plena II República, y se casó con un militar retirado llamado Álvaro de Urzaiz, perteneciente a una familia monárquica muy conservadora. «Ella era toda una influencer de la época: frecuentaba el ambiente cosmopolita y bohemio del Hotel Formentor y cuando paseaba por Palma con su 1,72 de altura y su sofisticado vestuario, llamaba mucho la atención. Vivió en Can Barbarà, Gènova y Cala Fornells, montó un anticuario, se dedicó al negocio inmobiliario y, junto a su marido, iluminó las Cuevas de Gènova». Al estallar la guerra, Urzaiz fue llamado a filas. «Ella vio junto a su marido los cadáveres humeantes amontonados en las calles de Porto Cristo.

El documental, dirigido por Georgina Sas, puede verse en Filmin del 27 de noviembre al 8 de diciembre.

Pasar del glamour de Hollywood a la miseria de la guerra la transformó. Dejó a su marido y regresó a EEUU, donde volvió a reinventarse como... egiptóloga. Se dedicó a esta profesión el resto de su vida, dejando escritos canónicos sobre Ramsés VI. Natacha Rambova hizo un montón de cosas a lo largo de su vida, y no pasó de puntillas por ninguna de ellas», resume Sas. El documental participa en el Dart Festival Barcelona y puede verse en Filmin del 27 de noviembre al 8 de diciembre.