El ensayo clínico, desarrollada por la Universidad de Oxford y otros centros británicos, se llevó a cabo con 101 pacientes en nueve hospitales del Reino Unido. | Reuters

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Suministrar proteína interferón beta-1a por vía inhalada a pacientes hospitalizados con COVID-19 puede duplicar las posibilidades de recuperación y reducir las posibilidades de desarrollar los síntomas más severos de la enfermedad, según un estudio que publica este jueves The Lancet Respiratory Medicine.

El ensayo clínico, desarrollada por la Universidad de Oxford y otros centros británicos, se llevó a cabo con 101 pacientes en nueve hospitales del Reino Unido.

Los enfermos que inhalaron esa proteína una vez al día durante dos semanas mostraron menos propensión a desarrollar síntomas graves que aquellos que recibieron placebo, según las conclusiones del estudio.

El 22 % de los enfermos que tomó placebo (11 de 50 pacientes) desarrolló complicaciones severas por covid-19 y requirió ventilación mecánica o bien murió en un periodo de entre 15 y 16 días tras recibir la primera dosis.

Entre aquellos que inhalaron interferón beta, una forma de suministrar la sustancia que permite que llegue directamente a los pulmones, el 13 % sufrió las mismas complicaciones (6 de 48, entre los cuales no hubo fallecidos).

«Nuestros resultados confirman nuestra creencia de que el interferón beta, un medicamento ampliamente conocido y aprobado para uso inyectable en otras indicaciones, puede tener el potencial de restaurar la respuesta inmune en los pulmones en su forma inhalada», afirmó en un comunicado Tom Wilkinson, autor principal del trabajo.

«El interferón beta-1a inhalado suministra concentraciones altas y localizadas de esta proteína inmunitaria, lo que dispara las defensas en los pulmones» y «puede representar ventajas adicionales al tratar una infección de covid-19 que actúe junto con otro virus respiratorio», agregó el investigador.

La seguridad de las dosis inhaladas se ha puesto a prueba monitorizando los posibles efectos adversos de los pacientes durante un periodo de 28 días.

El 54 % de los enfermos que recibió la proteína y el 60 % de los pacientes en el grupo del placebo mostraron algún tipo de efecto adverso durante el tratamiento, en la mayoría de los casos dolor de cabeza.

Los autores del trabajo advierten de que se trata de un ensayo con una muestra de pacientes reducida, por lo que sus conclusiones todavía no pueden ser generalizadas a poblaciones amplias.

El mismo equipo que ha desarrollado este estudio está al mismo tiempo probando el tratamiento de interferón beta-1a en pacientes prehospitalarios.