El momento del baño marca diferencias entre ambos tipos de destino. | Pixabay

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La difícil decisión a la que se enfrentan los españoles cada verano, la de pasar sus vacaciones en la playa o la montaña, suma este año varios factores en consideración: uno, si volverá a haber confinamiento; y otro, el riesgo de contagiarse de COVID-19.
¿Qué destino es más seguro?

La probabilidad de contraer el virus es prácticamente la misma en la playa o la montaña, a excepción del momento del baño: el mar y las piscinas cloradas son más seguras que el baño en ríos, lagos o pozas.

El agua del mar, al ser salada, puede desactivar el patógeno, pero en las aguas dulces y sin tratar no se puede descartar completamente el riesgo de contagio, explican a EFE fuentes de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

En zonas de baño marítimas, la acción conjunta de la sal del agua del mar, la radiación ultravioleta solar y la alta temperatura que puede alcanzar la arena actúan de forma conjunta contra los virus, recogen las recomendaciones del Ministerio de Sanidad sobre medidas de higiene en las playas.

Sin embargo, los ríos, los lagos y las pozas de agua remansadas son los medios acuáticos más desaconsejables para el baño, ya que la supervivencia del coronavirus puede ser mayor aquí, según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Es mucho mejor elegir el mar o una piscina clorada que la poza, el río o el pantano”, puntualiza Federico Arribas, secretario de la SEE.

En todo caso, la probabilidad de contagio “no es muy alta” porque, como recuerda Arribas, el coronavirus “se transmite por vía respiratoria”, y concretamente a través de las gotículas que salen despedidas de la nariz o la boca de una persona infectada al toser, estornudar o hablar.

Por ello, tanto en la playa como en la montaña, los riesgos asociados a la COVID-19 están relacionados fundamentalmente con la interacción entre personas.

Aunque es poco probable enfermar por el contacto con el agua, sigue siendo aconsejable evitar lugares de baño concurridos en los que sea difícil respetar una distancia de al menos un metro, que difícilmente pueden recorrer estas gotículas respiratorias, relativamente “pesadas”, según la ONU.

Y, entre todas las opciones de baño, “ir a una poza atiborrada de gente no es la mejor idea”, avisa el epidemiólogo.