Viky salió de su país con la intención de buscarse un porvenir. | Pau Torrens

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Desde la pasada semana, Martín Garrido está rodando Confinados, cuyo guion escribió durante el confinamiento. Es su novena película, y la primera que se rueda íntegramente después de la desescalada.

Cuenta con Xisco Ródenas y Beatriz Barón para los papeles de protagonistas. Además, participa la guapa uruguaya nacida en Atlántida Viky Álvarez. Es nueva en esta plaza, al menos nueva como actriz, pues como tal debutará en dicha película.

Imposible pasar desapercibida

Como pueden ver, es una mujer que es imposible que pase desapercibida en ninguna parte, cosa en lo cual ella está de acuerdo. «Es muy molesto ser, o parecer sexy, pero yo aprendí a llevarlo. Porque yo no tengo la culpa de mirar como miro, ni de caminar como camino, ni de las curvas que tengo. Por eso no me ha quedado más remedio que acostumbrarme, y convivir con ello… ¿Que si es un problema? Ahora, para mí, no, pero a veces no me queda más remedio que darle un corte a algún maleducado».

Viky, que salió de Uruguay con la intención de buscarse un porvenir de acuerdo a lo que ella quiere: ser actriz, cosa que en su país, y en Centro y Sudamérica en general, a causa de la crisis permanente, violencia, robos, etc., no es sencillo. Pese a ello, «tal vez porque soy una mujer muy hiperactiva», afirma, hizo muchas cosas en el campo de la interpretación, o como modelo publicitaria, o periodista, «incluso fui azafata de eventos y hasta jefa de prensa», apostilla.

Primero estuvo en Buenos Aires, «donde me pasaron muchas cosas, y muchas no muy buenas, como, por ejemplo, que mi mejor amiga me lo robara todo, me dejara sin recuerdos, fotografías y dinero…»

Pese a ello, siguió adelante, porque… ¡qué remedio! había que seguir.

Cine, moda, teatro

«Antes de llegar a Mallorca, donde estuve un tiempo hasta que me fui a Madrid, de donde regresé a Palma meses después, hice muchas cosas: una película, un thriller, La muerte juega a los dados, nueve cortometrajes, varios vídeoclips y participé en algunas telenovelas… ¡Ah!, y fui notera de televisión, que es lo que aquí se llama reportera», asegura.

Pero como no vivo del pasado –continúa–, he tenido que seguir buscándome el futuro, tratando de crecer un poco más cada día sabiendo que lo mío lleva su tiempo, por lo que no me meto prisa. Sí, me tomo las cosas con paciencia, porque al fin y al cabo, hoy por hoy, soy la Viky que quería ser. También trato de amarme y de cuidarme, ya que así me siento más feliz y disfruto más de la vida».

¡Ah!, durante su estancia en Madrid –recuerda de repente– dedicó mucho tiempo al arte plástico, «practicando con diferentes técnicas, y de lo cual algún día voy a sacar provecho».

No quiere entrar en lo de si un uruguayo se lleva bien con un argentino, y viceversa, «porque para qué meterme en problemas que no llevan a ninguna parte. Ellos son como son y nosotros también. Cada uno tenemos nuestros defectos y nuestras virtudes».

El mate y el fútbol

De lo que sí habla es de los uruguayos, y de lo que los une: el fútbol y el mate. «Somos un país muy pequeño, pero estamos muy unidos, y parte de esa unión es debida al fútbol y al mate. Nos cabe el honor de haber sido el país donde se disputó el primer campeonato del mundo de fútbol, por eso nos gusta este deporte. En cuanto al mate, es otra tradición que tenemos. Simboliza la amistad. Está presente en casi todas las reuniones de amigos. Es más, si vas por la calle buscando algo, seguramente te parará alguien, te preguntará para ayudarte y te invitará a compartir el mate con él».

¿Que por qué ahora una película con Martín Garrido? Es más –le preguntamos–, ¿cómo llegó hasta él? «A mi regreso de Madrid a través de las redes y otros medios me puso en contacto con gente contándoles quién era, y lo que pretendía… Entre las contestaciones estaba la del productor de Confinados, Gabriel Morell. Hablamos, me explico el proyecto y… pues que aquí estoy. Es un paso más que doy... Me encanta Mallorca, no sé si aquí está mi futuro, pero por lo pronto mi verdadera paz la he encontrado aquí».