Silvia Luna es un ejemplo de supervivencia. Tras dos trasplantes de médula, la sonrisa sigue en sus labios, dispuesta a seguir luchando por retomar la vida.

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Silvia Luna se confinó unos días antes del 14 de marzo, fecha en la que el Gobierno declaró el estado de alarma en el país. Y es que unos días antes de esto, entró en Son Espases para ser trasplantada de médula.

Como recordaréis, a Silvia, que es cantante y que se gana la vida como tal, le detectaron leucemia en noviembre de 2015. Siguiendo un tratamiento, se recuperó. Pero recayó en 2017, también en noviembre. Tras un trasplante, se volvió a recuperar para recaer de nuevo en 2019, en noviembre también. «Ya ves. En cinco años, dos trasplantes y tres caídas de pelo», recuerda sin poder evitar sonreír. «Espero que este sea el definitivo y que poco a poco me vaya recuperando».

Silvia recordará la primavera de 2020 «como el tiempo del coronavirus, que no me afectó, afortunadamente, pues desde que entré en el hospital estuve completamente aislada, pero muy bien asistida por el personal médico, al que estoy muy agradecida. También recordaré el tiempo en que recibí mi segundo trasplante, que espero que sea el definitivo. ¿Cómo me encuentro? Pese a haber pasado todo este tiempo aislada, contando solo con la compañía de mi madre y la de médicos, enfermeros y celadores, feliz, pues sé que este partido lo voy a ganar. Ahora tengo que seguir un tratamiento a base de quimio e irme recuperando».

Llegado a este punto, Silvia nos pregunta si sabemos por qué «tenemos que volver a pagar la televisión de la habitación, con lo caro que sale. Y sin tele, las horas no pasan. ¿Por qué nos cobran ese servicio a los internos?».

Su voz

Pese a que ha quedado paraplégica, Silvia ve el futuro con cierto optimismo. «No queda otra. Tengo mi voz, que no se ha visto afectada, y muchas ganas de volver a cantar. Otra cosa será que haya trabajo… Porque, a ver qué consecuencias laborales tiene la COVID-19... Sobre todo, hay que ver hasta qué punto influye en el turismo, el motor de las Islas».

De todo cuanto ha pasado, que no ha sido poco, Silvia se queda con lo mucho que ha concienciado a la gente sobre la importancia de donar médula. «Cuantas más donaciones se hagan, más se engrandecerá el banco de tejidos, por lo que habrá más posibilidades de trasplantes», afirma.