Los terrenos donde se edificó el Palace Es Fogueró se encuentran en un abandono absoluto y los diversos proyectos que se pensaron para la zona, desde ser el epicentro de la noche del municipio a punto de encuentro entre el tren y el tranvía, no han llegado a cristalizar. | MIRIAM EISOLD / ARCHIVO UH / ARCHIVO MICHAEL MÜLLER

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n caballo blanco trota con gracia en el escenario, casi como si estuviera bailando; los bailarines de flamenco giran galantemente en el tiempo, en el fondo del escenario de varios cientos de metros cuadrados, espectaculares cortinas de agua... Shows de primer nivel como estos eran habituales en Es Fogueró, de Alcúdia, desde que se inaugurara esta sala de fiestas-restaurante en 1989. Hoy, más de 30 años después de la apertura de este espacio, sólo un haz de luz que atraviesa un agujero en la fachada recuerda a los faros de aquel entonces.

El veterano periodista de Ultima Hora Pedro Prieto estuvo allí en la noche de apertura y ya lo adivinó en ese momento: simplemente transfiriendo la receta del éxito de Palma a Alcúdia, la experiencia no funcionaría; sobre todo, porque el precio de la velada de entretenimiento con una cocina exclusiva era alto: 15.000 pesetas de los primeros años 90; mucho más que los 100 euros al cambio. «Se dice que incluso Julio Iglesias, que ofreció allí un recital en 1992, comentó: «¡Si tuviera que pagar 15.000 pesetas por ver a Julio Iglesias, no iría allí!».

Este periódico se ha puesto en contacto con el empresario José Casas, pero ha declinado realizar cualquier tipo de comentario acerca de este proyecto empresarial. Apenas dos años después, ya se veía que el sueño de Casas se acercaba a su fin y se tornaba en pesadilla. La multitud de visitantes no llegó como se esperaba, la conversión del teatro de la revista con todos los empleados no valió la pena. Un intento final fue usar el edificio como un club nocturno, pero este plan tampoco tuvo éxito. El Palace de Es Fogueró finalmente se cerró en 1992, y se ha estado desmoronando, lenta pero imparablemente, hasta hoy.

Desde entonces, los sucesivos planes para el local y sus terrenos tampoco han cristalizado. El primer intento fue aprovechar el lugar para reubicar allí la animada vida nocturna del Port d’Alcúdia y así evitar las molestias de ruidos a vecinos y turistas, pero al final no se concretó por el poco interés político y las presiones de los empresarios de ocio de la zona.

es foguero en alcudia

Otro intento fue en 2003: construir una línea ferroviaria desde sa Pobla hacia el interior hasta Port d’Alcúdia. Es Fogueró debería ser el punto de transferencia que debía hacerse entre el ferrocarril y el tranvía; este último debería llevar a los pasajeros hasta el puerto. Pero este plan también fue abandonado en 2008.

Al parecer, a los residentes locales se les permitió sacar todos los elementos ornamentales del local que se encontraban a la vista tras cerrar en 1992. Y así, entre las vigas de acero en las que una vez se instaló la tecnología de iluminación, ahora se encuentran los niveles y escaleras vacíos. A pesar del tiempo, han sobrevivido fragmentos de enormes espejos en los que las luces danzantes se reflejaron alguna vez. Es difícil imaginar el glamour que destiló este lugar olvidado.

Tragedia final

Y por si fuera poco, en el verano de 2010 se produjo una tragedia: En la noche del 17 de junio Hugo Wilson y Agustín González se pelearon en la antigua discoteca de, donde ambos vivían en la indigencia, junto a Ladia.

Hugo Wilson no detectó que había una escalera cerca y se despeñó por ella, golpeándose fatalmente en la cabeza, lo que le produjo una gran hemorragia que podría simbolizar el desangramiento de este lugar a lo largo de todo este tiempo.

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El esplendor perdido de un local histórico

El 8 de agosto de 1989, el templo de entretenimiento para hasta dos mil invitados celebró su apertura. A partir de las 21.00 horas, los visitantes disfrutaron de un menú de varios platos mientras una gran banda amenizaba una velada a la que asistió lo más granado de la sociedad política, económica y empresarial del momento.

Lo más espectacular del local era un escenario giratorio, basculante y retráctil, en el que también eran posibles los juegos acuáticos y a los que los caballos tenían acceso directo desde el exterior a través de una rampa. Los espectáculos ecuestres fueron de lo más destacados en este exclusivo entorno, que contaba también con espectáculos de bailarines cubanos de primer nivel. El lujo no se circunscribía únicamente al interior, ya que fuera del teatro había terrazas cuidadas con fuentes y grandes balcones con vistas a la bahía de Alcúdia.

Un gran parking en los aledaños permitía que los autobuses cargados de turistas aparcaran con comodidad. Sin embargo, tanto lujo y esfuerzo no se correspondió con el éxito que esperaba su mentor, José Casas.