En la imagen, varias ensaimadas dispuestas a la venta. Los 210 yenes que cuesta una ensaimada lisa equivalen a 1,75 euros.

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La tienda de Pastelerías Mallorca en Tokio se inauguró el 28 de abril de 2015. El local está situado en un moderno centro comercial y de oficinas en un barrio residencial a las afueras de la ciudad.

Dos años antes, Kaigo Tashiro, propietario de Waves, una empresa que ya disponía de siete restaurantes españoles en Tokio, contactó con esta empresa fundada en 1931 por Bernardino Moreno y su esposa, María García, en el número 7 de la madrileña calle de Bravo Murillo. Tashito se había quedado impresionado con el local de Pastelerías Mallorca en la calle Génova.

«Durante este tiempo, Tashiro viajó a Madrid con diferentes colaboradores, buscó el local, tema nada fácil en Tokio, preparó el proyecto de decoración y el surtido de productos que se iban a vender allí. La formación de los pasteleros la hicimos allí. Nuestro personal hizo muchos viajes para trasmitir nuestras recetas», comenta Carmen Moreno, tercera generación de esta empresa familiar, directora de Marketing y una de las propietarias.

«En Japón la profesionalidad, la seriedad en el trabajo y el espíritu de servicio es altísimo, por lo que en ese aspecto no tuvimos ningún problema. Es más, deberíamos todos aprender de ellos», añade Moreno.

Las ensaimadas que se venden estás elaboradas con la receta habitual. Los ingredientes son los mismos, se estiran y forman a mano. En Madrid cambia el agua y el clima, por lo que hay algunas diferencias sobre todo producidas por la humedad del ambiente, ya que Tokio es una ciudad algo más húmeda que Madrid. Ya en el local se terminan por encima, antes de la cocción, con diferentes sabores, para darle más variedad, como chocolate o frutos rojos. Una diferencia es que no se venden rellenas.

«En Tokio hay absolutamente de todo, pero es un cliente con mucho poder adquisitivo que busca novedades sin parar. Hay un gran interés por los productos y las modas europeas», explica Moreno. «Además de la ensaimadas, les gusta mucho el pan y la bollería en general. No han sido productos habituales en su dieta y por eso son novedad. Más o menos como cuando nosotros descubrimos el sushi, el sashimi y el resto de la gastronomía japonesa».

Además de los productos y pastelería, también se elaboran y sirven en Tokio algunos platos de cocina española, que también cuentan con una gran aceptación.

También en México

El nombre de Mallorca también está presente en México DF con dos locales, uno abierto en 2016 y el segundo este mismo año. Junto a la familia Perochena, realizaron el proyecto, la formación del personal y traslado desde España de maquinaria, mobiliario, envases... Todo era muy Mallorca. El gusto por lo español en México es evidente y únicamente los responsables de la empresa adaptaron algunos platos de cocina a la forma de vida mexicana, donde los desayunos son muy importantes.