El 'Esperminator' se toma muy a pecho su faceta reproductiva, pues está convencido de que hace el bien y lo correcto. | Twitter

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Ari Nagel es un profesor de universidad de familia judía ortodoxa y 43 años que desde hace diez empezó a actuar como donante de semen altruista. En los pasados meses 'concebió' a 'su' bebé número 50, y este hecho ha posibilitado que se conozca en más profundidad la circunstancia del 'Esperminator' —como le conocen desde que su caso apareciera en algunos medios norteamericanos—.

En concreto, según informa 20 minutos en base a una información de New York Post, la última mujer que dará a luz a un vástago con sus genes es una joven de 18 años que vive en un albergue de Harlem, en Nueva York.

Nagel afirma que nunca se interesa por la edad ni por la circunstancia vital o la condición de la futura madre. No le interesa, a él solo le preocupa ayudar a mujeres a tener un bebé en sus brazos, y por eso se anuncia en Internet. Así fue como la última que ha recibido su simiente lo contactó, meses atrás, interesada por el hecho de que la donación no acarreara ningún coste para ella.

Según afirma este medio norteamericano, el donante universal trata de ajustarse a las demandas de las mujeres; puede hacerles llegar el semen de manera estéril para su congelación, o se lo da en mano en un recipiente para ir a una clínica e inseminarse. También ofrece la posibilidad de mantener relaciones sexuales con ellas.

Incluso se han fijado en él para realizar un documental. El dato más curioso que se desgrana en él es que no sale de casa sin su «'kit del Esperminator'», que incluye «un test de ovulación, un recipiente esterilizado, su información genética y de enfermedades de transmisión sexual y cuenta espermática».

La razón es su fama. «Su servicio está muy solicitado y puede que se lo pidan en cualquier sitio, como le pasó hace dos semanas en el aeropuerto con dos lesbianas. Es muy cumplidor y su sentido del deber es grande», relató recientemente Yair Cymerman, codirector del trabajo audiovisual, quien reafirma que el 'Esperminator' se toma muy a pecho su faceta reproductiva, pues está convencido de que hace el bien y lo correcto.