Imagen de unos bastoncillos de algodón. | Pixabay

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Un chico de 31 años acudió al hospital con fuertes convulsiones y a punto de padecer un colapso. El paciente llevaba 10 días quejándose de un insistente malestar en el oído izquierdo que derivó en dolor de cabeza, náuseas y vómitos. Y todo por culpa de un bastoncillo de algodón para limpiarse las orejas.

En un primer momento, su médico pensó que se trataba de «una infección grave», sin embargo el diagnóstico era mucho peor. Desde hacía cinco años presentaba dolores intermitentes y pérdida de audición en el oído izquierdo. Incluso admitió que en las últimas semanas había detectado que olvidaba con facilidad los nombres.

Le trataron con medicamentos, pero su situación no mejoraba. Fue cuando le realizaron una tomografía computerizada (TAC) cuando descubrieron que tenía un «cuerpo extraño» en la parte superior izquierda del cerebro.

Los médicos decidieron realizar una intervención quirúrgica al paciente y le detectaron un trozo de bastoncillo de algodón «atrapado» en el canal auditivo externo izquierdo que retiraron. El joven sufría una otitis externa necrotizante (NOE), también conocida como otitis externa maligna.

Investigadores de la revista British Medical Journal (BMJ) Case Report, han explicado que «el uso de estos bastoncillos dentro de las orejas es común, a pesar de que está reconocido que pueden causar traumatismos, perforación de la membrana timpánica, cerumen impactado, infecciones e incluso que el bastoncillo de algodón quede atrapado en el oído».