José Noel Neiro, policía nacional civil de El Salvador, su mujer y sus tres hijos, están en Mallorca desde el pasado miércoles. Llegaron huyendo de las ‘maras’ salvadoreñas, «que me han amenzado de muerte. | Click

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José Noel Neiro, policía nacional civil de El Salvador, su mujer y sus tres hijos, están en Mallorca desde el pasado miércoles. Llegaron huyendo de las maras salvadoreñas, «que me han amenzado de muerte. Es gente muy peligrosa, sobre todo las que pertenecen a las MS13. Contra ellas me he enfrentado muchas veces a lo largo de los trece años que soy policía. Porque si te ordenan detener a alguno de sus miembros, no es fácil, pues, aparte de que no se dejan, responden con violencia, con lo que tienen a mano, AK 47, pistota, cuchillo...¡Con lo que sea!».

A ellos, a los policías, las maras los llaman perros. «No hace mucho me telefonearon y me advirtieron. «Perro, como no te marches, matamos a tu mujer y a tus hijos», diciéndome sus nombres y donde vivíamos. Por eso nos marchamos... ¿Que por qué nos vimos a Mallorca, y no nos cambiamos del lugar donde vivíamos...? Porque si llegas a un lugar nuevo, sus amigos averiguan quién eres y se lo dicen, y entonces vienen a por ti, aunque esta vez no te avisan. Te buscan y te matan, en mi caso por el hecho de ser un perro, y si matan a mi mujer y a mis hijos, es porque son la mujer y los hijos de un perro. Por eso... ¡Es que no tienes más remedio que marcharte! ¡Huir!... A una compañera le advirtieron, como a mi, pero como no les hizo caso, mataron a su hermano. Y es que no tienen contemplaciones».

Por eso no se lo pensó. Mal vendió la casa y el coche por unos cuatro mil dólares, compró cuatro billetes de avión hasta Mallorca, quedándole con unos 800, gran parte de los cuales ha gastado alquilando dos habitaciones en un hostal por veinte días. «Ahora mismo nos quedarán unos 40 ó 45 euros, no muchos más. Hemos ido a Cruz Roja, porque queremos legalizar nuestra situación en España... Vamos, que no queremos ser ilegales, sino poder trabajar, y que mis hijos puedan ir a la escuela. Porque si estamos aquí es por las circunstancias, que nos han obligado».

Como decimos, José Noel ha tenido a lo largo de su vida algún que otro encontronazo con miembros de las maras, «porque los policías vamos a donde nos llaman, a salvar a una persona que está en peligro, a un accidente o a detener a un mara. Pero estos nunca se dejarán detener, todo lo contrario, se defenderán con lo que tengan a mano. Porque cuantos más méritos hagan, mas ascenderán en su escalafón, al que suelen entrar como gatos, es decir, para vigilar y hacer cosas menores, pero que a nada que tienen oportunidad, roban, amenazan o matan, para así estar más considerados... Y como los policías, los perros para ellos, somos como un gran trofeo, si matan a alguno de nosotros, más se ganan el respeto de los demás. Y ellos son violentos en la calle, y lo siguen siendo mientras están detenidos, a la espera de juicio, en los bartolinos, o celdas que hay en las comisarías. Y lo siguen siendo una vez que son encerrados en los penales, una vez que han sido condenados. ¿Que si hay mujeres entre las maras? No... O si la hay, son pocas. Pero lo que sí hay son mujeres de maras, que terminan comportándose como ellos».

Ahora, la gran peocupación de José Noel, con quien estuvimos este lunes en Tardor, a donde fue a comer recomendado por Cruz Roja «es que mi madre se ha quedado a vivir allí, por lo que temo por ella».

Por lo demás, sigue esperando. ¡Qué remedio! Al menos esperando a que se regularice su situación. «Estoy con mi mujer y los niños. Por las tardes, sin apartarnos mucho del hostal, nos damos una vuelta. Espero que pronto puedan ir al colegio, y que mi mujer y yo podamos trabajar. En lo que sea. Pues aunque ella es técnico sanitaria y yo policía, podemos hacer cualquier trabajo».

Por su parte, Toni Bauçà, uno de los responsables del comedor social Tardor, y a la vez ángel de la guarda y consejero de muchos de los que por allí pasan, no deja de animarle y aconsejarle.