Cada vez se están viendo más por las calles de Palma patinetes eléctricos. | Julián Aguirre

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No es que estén ‘invadiendo’ las aceras y carriles bici de Palma, pero sí es cierto que cada vez se están viendo más por las calles de Palma patinetes eléctricos. Este vehículo se suma a ya a otros de la misma ‘familia’ como son los monopatines, patinetes en línea, segways, bicicletas y hasta monociclos. Está visto que a los jóvenes de hoy no les gusta mucho andar y prefieren cualquiera de estos medios de transporte que les permite llegar un poco más rápido a su destino, con muy poco esfuerzo y a la vez de una forma divertida.

Juan Manuel está preparándose para tener el carnet de conducir, pero hasta que lo saque ha optado por desplazarse en un patinete eléctrico que adquirió hace tres meses. «La verdad que le estoy sacando mucho partido porque en ya le he hecho 2.000 kilómetros. Lo cierto es que voy con él a cualquier parte», comenta este estudiante de Formación Profesional de la rama de electrónica.

Precio

El modelo que adquirió es un Egret Ten. «Nuevo tiene un precio de 1.500 euros, pero yo lo compré de segunda mano por 500». Juan Manuel asegura que es lo más cuidadoso que puede en la conducción «tanto por mí como por el resto de las personas». Otros cuatro amigos también han comprado un vehículo de estas características, que entre sus ventajas se encuentra el ser plegable. «Lo dejo en la consejería del instituto y así no hay problema». Y es que casi nadie se arriesga a candarlo en la calle. «Si roban bicicletas que no valen nada, imagina uno de estos patinetes». Quien habla es Marcos, camarero de profesión que en abril, al mes de llegar a Mallorca desde su Argentina natal, adquirió un patinete. «Me muevo por los carriles bici y por las vías de hasta 30 km/h». Su vehículo es un Xiaomi Mijia. «Lo compré en MediaMarkt por 370 euros. Es uno de los modelos más vendidos por relación calidad y precio». Las versiones de este tipo de artículos mejoran por momentos y este modelo, por ejemplo, cuenta tanto con luz delantera como trasera. Alcanza los 18 km/h y cuenta con una autonomía de 40 kilómetros. «Más que suficiente para mí porque el trayecto más largo que he hecho hasta ahora ha sido de Cala Major a Santa Catalina.

Quienes cuentan con los patinetes más nuevos de este reportaje son los estudiantes de informática Bernat y Adrián, que los adquirieron a la vez, hace menos de un mes. «A mí ya me han dicho que vaya más despacio», explica Bernat. Ambos lo utilizan sobre todo para ir al instituto y hacen una demostración de lo fácil que es su conducción.

La popularidad de los patinetes eléctricos está creciendo tanto que el pasado viernes el informativo de mediodía de Antena 3TV informaba de una profesión: cargador de patinetes eléctricos. Una persona se encarga de recogerlos por la noche, cargarlos y devolverlos a sus dueños a primera hora de la mañana. Al parecer, este oficio aún no ha llegado a Palma.

Un ejemplo de cómo está evolucionando el sector es el que explica Miguel, técnico de Emaya, quien compró hace un año un patinete de segunda mano por 370 euros y éste es el precio que tiene en la actualidad el mismo artículo, pero a estrenar. «Vivo por el centro y también trabajo no muy lejos y lo utilizo para desplazarme. De todas formas, mi mujer lo usa más que yo», explica. La ‘fiebre’ del patinete eléctrico también se ha extendido por la familia. «Mi madre también tiene uno y está encantada», explica.

Seguridad

Miquel no ha tenido problemas de seguridad hasta la fecha y no tiene problemas tampoco en candarlo en la calle. Si resulta que su mujer está usando el patinete, no tiene tampoco mayor inconveniente porque también usa mucho la bicicleta.

Es cierto que la gran mayoría de los usuarios son gente joven, pero también hay usuarios de mediana edad e incluso más mayores como Pierre Alles, un médico naturista nacido en Luxemburgo y que lleva residiendo 20 años en Palma. «Tengo 75 años y lo primero que me compré fue un monopatín hace 5 años. Con él lo que aprendí fue a mantener el equilibrio, que es fundamental para tener una salud correcta. Hace dos años me decidí a adquirir uno eléctrico. Me costó 1.500 euros, pero es muy bueno. Con él voy a todas partes». Tanto es así que Pierre circula con él dentro del supermercado donde habitualmente hace la compra y cuenta su experiencia mientras paga en caja. «Es un medio fantástico, pero se está convirtiendo en algo peligroso porque ya hay muchos vehículos diferentes que circulamos por el carril bici. Pero por fortuna, aún no he tenido ningún percance», añade mientras coloca la bolsa de la compra en el manillar y se aleja en dirección a su domicilio.