Roberto Rueda cuenta a Ultima Hora las dificultades por la que atraviesa este proyecto. | Jaume Morey

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El viaje soñado del Club Ferroviari Vaporista de Mallorca (CFVM), que comenzó hace once años, está a punto de descarrilar. Este grupo de entusiastas de las locomotoras antiguas lleva trabajando todo este tiempo en la construcción de un parque a escala junto al establecimiento de muebles Bauhaus, de Marratxí. Los socios han invertido mucho tiempo y no menos dinero en convertir el terreno cedido por el ayuntamiento de esta localidad en un lugar que encantaría a grandes y pequeños.

Sin embargo, tras todo este esfuerzo, el desánimo se está instalando entre los 50 integrantes del club, nacido en el año 2000 de una escisión de la Asociación de Amigos del Ferrocarril. «Si no abrimos este año será casi imposible que ya el proyecto sea una realidad», comenta el presidente de esta asociación, Roberto Rueda. «Por decirlo de forma suave, las ayudas de las administraciones han sido escasas. Hemos tenido reuniones con el conseller de Mobilitat, Marc Pons, quien se comprometió a darnos una serie de ayudas, pero que hasta el momento no han llegado», añade.

A este ingeniero de profesión, que se ha encargado él solo de todos los trabajos de albañilería, como la construcción de la ‘estación’ de Marratxinet, le gustaría «que las autoridades tuvieran conciencia de esta situación, que vean todo lo realizado, lo poco que falta para terminar y poder así abrir las instalaciones». Otro personaje clave en este proyecto es Bartomeu Carbonell, que se ha encargado, entre otras muchas cosas, de todas las estructuras y del tendido ferroviario. «Y eso que no hablamos de la obra civil, donde el trabajo ha sido ímprobo», dice Rueda.

Esfuerzo económico

Algunos de los socios del club han invertido buena parte de sus ahorros en este proyecto. «Sólo en materiales, calculamos que, a precio de hoy, nos hemos gastado más de 500.000 euros. No cuento la mano de obra de los socios, que han trabajado por amor a esta idea y, además, nunca hemos contratado a una empresa. Todo lo hemos hecho nosotros», aclara el presidente del CFVM, quien añade un tanto enfadado «por contrato, el Ajuntament de Marratxí debía cortar los hierbajos, y en eso cumplen. Lo tenemos que hacer nosotros».

La mayor parte del parque está construido desde hace tiempo. «Nosotros ya no podemos aportar más dinero. Yo calculo que con 40.000 euros podríamos acabar los trabajos que faltan y abrirlo al público. La gestión la llevaríamos nosotros, pero créame que no estamos aquí para ganar dinero».

Rueda también pone otro ejemplo de la dejadez de la Administración. «Trajimos de Ponferrada una locomotora Baldwin y la restauramos. Cuando se inauguró (en el año 2007) la Estació Intermodal de Palma nos la pidieron para que formara parte de una exposición y aún no nos la han devuelto, aunque esperamos que este Govern cumpla y, parece ser, que el mes que viene nos la darán. Eso sí, no tiene nada que ver el estado de cómo la cedimos y cómo nos la van devolver. También les pedimos un dinero para restaurarla porque ha estado años a la intemperie y lo mismo, se comprometieron a dárnoslo, pero hasta el momento no hemos visto el dinero».

Roberto Rueda no se arrepiente de la forma en al que han hablado con la Administración pública. «Nosotros pedimos las cosas, con educación y respeto, pero no nos arrastramos. Si otros lo hacen y consiguen ayudas, pues muy bien, pero no es nuestro estilo. No estamos mendigando nada, estamos pidiendo un poco de lo mucho que hemos dado durante todos estos años».