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Uno de los casos más brutales de maltrato animal conocidos en los últimos tiempos está removiendo conciencias en un país no especialmente sensible con este tipo de asuntos. Alguien halló hace unos días a un pequeño cachorro de perro con el que un desaprensivo se había cebado cortándole las cuatro patas.

Después de tan bárbara tortura fue abandonado a su suerte en una área boscosa algo alejada de Sapanca, una localidad de la provincia de Sakarya, en Turquía.

Alguien lo recogió y se movilizó para procurarle atención. Fue llevado a la capital e intervenido, pero finalmente, al cabo de dos días el pequeño perro murió.

El caso ha causado un gran impacto en toda la sociedad. Hasta el propio presidente Erdogan se ha mostrado afligido por ello, y desde todos los estamentos, civiles y policiales, se han movilizado para dar con el desalmado que infringió tan terrible trato a la cría de can. Ya hay un detenido, dicen, mientras toda Turquía reclama leyes más duras contra aquellos que hagan sufrir a los animales.