Pilar Abel, la vecina de Figueres que presentó una demanda para ser reconocida como hija del artista Salvador Dalí, posa delante del Museo Dalí. | Efe

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La vidente de Figueres (Girona) Pilar Abel no es hija biológica del artista Salvador Dalí según han desvelado las pruebas de paternidad realizadas tras la exhumación de los restos mortales del genio ampurdanés.

Lo han informado fuentes de la Fundación Gala-Salvador Dalí, que en julio se reservó el derecho de reclamar los costes de la operación.

El cuerpo de Salvador Dalí fue exhumado el 20 de julio a petición de la titular del Juzgado de Instancia 11 de Madrid que ordenó abrir la tumba con el fin de extraer material biológico y comprobar la supuesta paternidad que reivindicaba Pilar Abel.

Para desenterrar los restos mortales del artista, fue necesario retirar una losa de una tonelada y media de peso debajo de la cual descansa el cadáver embalsamado de Salvador Dalí desde hace 28 años en el Teatre-Museu de Figueres.

Para cotejar las pruebas genéticas de Abel con los restos mortales de Dalí, se extrajeron pelo, uñas, dientes y dos huesos largos que en adelante serán repuestos en un acto privado para preservar la «integridad del cuerpo del difunto».

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Envuelta de un gran eco mediático, la operación para exhumar los restos mortales fue considerada improcedente y un acto de violencia por los representantes de la Fundació Gala-Salvador Dalí, que lamentaron que la resolución judicial no estaba motivada por ningún tipo de fundamento.

Los resultados del test de paternidad se esperaban para los primeros días de septiembre, teniendo en cuenta que la celebración del juicio por esta causa está previsto para el 18 de septiembre.

Tras agotar los mecanismos legales

Los representantes de la fundación insistieron en que aceptaron la exhumación, tras agotar todos los mecanismos legales, mediante recursos y peticiones que tenía en su mano para evitar la acción, ordenada por la juez.

Para evitar que se hiciera pública la imagen del artista embalsamado se llevó a cabo un amplio dispositivo de colocación de carpas gigantes sobre la tumba y la zona en que trabajaron los forenses para que hubiera la mínima gente posible en la zona.