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Investigadores del Hospital Clínic de Barcelona han descubierto dos mutaciones genéticas desconocidas hasta ahora en colangiocarcinomas, tumores de hígado muy agresivos, lo que supondrá una revolución en el tratamiento de esta enfermedad porque se abren posibilidades terapeúticas para un 70 % de los pacientes.

La investigación, que hoy publica la revista «Nature Communications», ha sido financiada por la Asociación Española Contra el Cáncer en Cataluña y llevada a cabo por el Instituto de Investigaciones Biomédicas Agustí Pi i Sunyer (IDIBAPS), un centro de investigación promovido por el Hospital Clínic, la Universidad de Barcelona (UB), el CSIC y la Generalitat.

El trabajo, dirigido por el profesor de la UB, director del Liver Cancer Program en la Ichan School of Medicine at Mount Sinai de Nueva York e investigador del IDIBAPS, Josep Maria Llovet, ha identificado por primera vez dos alteraciones genéticas que se dan en colangiocarcinoma intrahepático (ICCA) y que son tratables.

Según ha explicado Llovet, se trata de una proteína de fusión que tiene actividad oncogénica y de una mutación en el gen Araf que promueve la proliferación de las células tumorales.

Los investigadores han elaborado, además, un mapa de todas las alteraciones moleculares que se dan en este tipo de cáncer hepático y han descubierto que un 70 % de los pacientes tiene, como mínimo, una de estas alteraciones.

«Se trata del descubrimiento más importante realizado hasta el momento sobre las mutaciones en colangiocarcinoma y cambiará de forma radical el tratamiento de esta enfermedad», ha subrayado el doctor Llovet.

La investigación, en la que también ha colaborado el catedrático de Cirugía y científico del grupo de Oncología Hepática del IDIBAPS, Josep Fuster, se ha llevado a cabo realizando estudios moleculares con tejidos de 107 pacientes con ICCA, a los que extrajeron y secuenciaron el ácido ribonucleico (RNA) total.

Así, los investigadores encontraron una nueva proteína de fusión, denominada FGFR2-PPHLN1, que posee actividad oncogénica, que se da en un 16 % de los pacientes y que se puede bloquear mediante un inhibidor que ya se utiliza para otros tipos de tumores.

Además, la proteína FGFR2 también da lugar a otra fusión que, junto con la que se ha descubierto ahora, se encuentra en un 45 % de los pacientes.

Por otro lado, los investigadores también han identificado una mutación en el gen Araf presente en el 11 % de los casos y que, a pesar de no tener actividad oncogénica, sí promueve la proliferación de las células tumorales.

Con esta secuenciación masiva, los investigadores han hecho un mapa completo, no descrito hasta ahora, de todas las alteraciones moleculares que pueden darse en pacientes con este tipo de cáncer de hígado.

Según los oncólogos del IDIBAPS, con las que se han identificado en este trabajo, hay un total de 9 alteraciones que se encuentran en un 70 % de estos tumores, «lo que puede representar una oportunidad terapéutica», ya que se trata de mutaciones que son tratables con inhibidores.

Según Llovet, una de las dos nuevas alteraciones genéticas en el ICCA descubiertas ahora puede ser bloqueada mediante un inhibidor que ya ha demostrado su eficacia in vitro.

Con estos resultados, los investigadores ya han puesto en marcha un ensayo clínico internacional en fase II para probar la eficacia del inhibidor de FGFR2 en pacientes con cáncer de hígado.

El colangiocarcinoma intrahepático (ICCA) es un tumor agresivo, de difícil detección en estadios iniciales y que representa un 10 % del total de cánceres hepáticos (alrededor de 70.000 casos anuales en el mundo).

La única opción hasta ahora para la curación de esta neoplasia es la cirugía, pero está limitada a los pacientes en los que la enfermedad no está avanzada.