La línea del vehículo es más racional que el de la primera versión, que era mucho más cuadrada, con el que no se consiguieron los resultados de ventas esperados.

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El nuevo Kia Soul cuenta con una estética un poco menos vanguardista, porque hasta ahora se trataba de un modelo muy cuadrado, lo cual le daba mucho espacio interior pero, por el contrario, ese diseño tan especial quizá no acababa de convencer del todo. Ahora cuenta con una estética un poco más discreta, que sigue conservando las virtudes del modelo anterior en cuanto a habitabilidad, con mucho espacio para los ocupantes.

La parte delantera se caracteriza por adoptar con unos faros de diseño alargado, que cuentan con una línea de luces LED que le queda muy bien a la línea del vehículo. La zona inferior del parachoques incorpora unos faros antiniebla redondos, que acaban de completar este modelo. La parte posterior cuenta con la línea de luces en la zona superior, que combina perfectamente con la estética del modelo.

Motor

La unidad que hemos probado montaba el motor 1.6 GDI de 132 CV. Se trata de un propulsor muy interesante, ya que sorprende bastante en cuanto a rendimiento, ya que hasta que no llega a las 3.700 vueltas parece un motor muy tranquilo; cuando supera esa cifra, el Soul empieza a acelerar de forma enérgica, lo cual le ayuda a tener un cierto comportamiento deportivo. La cifra de 11 segundos para pasar de 0 a 100 Km/h está bastante bien para este modelo y son más que suficientes.

El motor quizá se queda un poco cojo en la recuperación, ya que tarda bastante en subir de vueltas, pero una vez llegado a las 3.800 la conducción cambia bastante. Según la marca, el vehículo gasta unos 6'5 litros a los 100 Km, que no es una cifra excesivamente baja, pero que se ajusta bastante bien a la que hemos conseguido nosotros (7 litros). El comportamiento en carretera es bastante neutro, si bien en las curvas tiende a subvirar un poco, cosa que es normal en un vehículo con estas formas. Quizá con unas suspensiones más duras este efecto se corregiría.

Interior

No hay duda de que el interior es uno de los otros grandes atractivos de este modelo, ya que tanto las calidades de los acabados como la capacidad interior son de los mejores de su categoría. Los ocupantes de las plazas posteriores van sentados de forma amplia incluso si los que van sentados en la parte delantera tienen los asientos bastante hacia atrás. Además, la altura del vehículo favorece la comodidad, ya que los pasajeros posteriores pueden tener las piernas más o menos estiradas.

El interior es muy práctico en todos los aspectos. Los marcadores son muy parecidos a los del resto de la gama Kia, sobre todo a la del Cee'd, con una combinación perfecta entre la parte analógica y digital. Esta última cuenta con la información de color rojo, que ya quizá está un poco desfasado. Aunque si hablamos sólo de información, es más que suficiente. La consola central es bastante moderna y funcional, lo cual se agradece porque es de fácil manejo, es decir, muy intuitiva. La pantalla que lleva es táctil, aunque es demasiado pequeña. Dos pulgadas más no le vendrían nada mal. El equipamiento, del que ya hemos hablado un poco, es bastante completo, porque incluso la unidad que hemos probado contaba con techo solar eléctrico practicable.