El propulsor eléctrico ha sido el elemento más importante para que el coche cumpla los exigentes requisitos.

El nuevo BMW i3 pisa las primeras carreteras europeas marcando muy poca huella medioambiental al haber recibido el certificado ISO 14040/14044, tras la inspección realizada por la empresa alemana de certificación TÜV SÜD.

Ello supone que el nuevo BMW i3 cumple con los exigentes objetivos definidos durante su desarrollo con respecto a los impactos medioambientales generados durante el aprovisionamiento, producción, uso y posterior reciclaje.

En comparación con automóviles convencionales de su tamaño y rendimiento, el nuevo BMW i3 ha reducido su potencial de efecto invernadero en valores comprendidos entre un 30 y un 50 por ciento. Para la certificación se ha utilizado el mix energético UE25, que tiene en cuenta toda la generación de electricidad de la Unión Europea.

El propulsor eléctrico del nuevo BMW i3, ha sido el elemento más importante para que el coche cumpla los requisitos de las normas internacionales más exigentes.

Su eficiencia es muy superior a la de los motores de gasolina o diésel. También contribuye su sistema de regeneración que devuelve la energía de frenado a la batería.